El incidente

17 09 2008

elincidenteTítulo original: The happening.
Nacionalidad: USA e India.
Año: 2008.
Duración: 91 min.
Dirección: M. Night Shyamalan.
Guión: M. Night Shyamalan.
Intérpretes: Mark Wahlberg (Elliot Moore), Zooey Deschanel (Alma Moore), John Leguizamo (Julian), Betty Buckley (Sra. Jones), Ashlyn Sanchez (Jess), Spencer Breslin (Josh), Robert Bailey Jr. (Jared).
Producción: Sam Mercer, Barry Mendel y M. Night Shyamalan.
Música: James Newton Howard.
Fotografía: Tak Fujimoto.
Montaje: Conrad Buff.
Diseño de producción: Jeannine Oppewall.

Debe haber un problema grave de comunicación entre Shyamalan y su productora: de otro modo no se entiende que se empecinen una y otra vez en sacar tráilers que poco tienen que ver con el resultado final de la película. Y no es cuestión de que el largometraje acabe siendo mejor o peor, sino que rara vez tiene algo que ver con sus anuncios previos. Con todo, el director hindú se las ha apañado para presentarnos sorpresas tan agradables como La joven del agua, pero desgraciadamente, este no es el caso.

El incidente cuenta cómo, sin motivo aparente, una ola imparable de suicidios amenaza con exterminar a todo ser humano. Como no están muy por la labor de formar parte de las estadísticas, Elliot Moore (Mark Whalberg), profesor de Ciencias de un instituto, y su mujer, la peculiar Alma (Zooey Deschanel), intentan huir de la “epidemia” junto con un amigo de ambos, el también profesor Julian (John Leguizamo) y su hija de ocho años, Jess (Ashlyn Sanchez).

La cosa arranca con indudable fuerza: antes incluso de la presentación de personajes, uno ya está metido de lleno en el meollo del asunto. Lo malo del asunto es que, quitando dos o tres escenas más de impacto, eso es el clímax de la cinta, algo imperdonable en un thriller. Y eso a pesar de que la amenaza cada vez está más presente y es más imprevisible para los protagonistas, señal de que algo está mal gestionado.

Desde luego, hay momentos de tensión bien gestionados, que Shyamalan ante todo, es un buen director, pero luego se suceden tantas frases de diálogo ridículas y tantas situaciones extrañas con personajes en absoluto creíbles, que es difícil no salirse la película. Es más, de no ser por la (en mi opinión, innecesaria) explicitud de alguna muerte violenta, sería difícil tomarse en serio muchas cosas que ocurren en pantalla. Quizás por la falta de subtramas, algo raro en el cine del hindú, Shyamalan introduce un conflicto en la pareja protagonista, que no sólo es forzado y artificial, sino que luego no tiene un verdadero peso en el desarrollo del filme, y desaparece tan rápidamente como había aparecido.

Pero sin duda, el mayor lastre de El incidente se deberá a la filmografía previa de Shyamalan. Y es que, incluso yendo sobre aviso, muchos esperarán que el final se destape con un giro inesperado que consiga llevarnos a una reinterpretación de lo sucedido. Pero no existe. En serio. Elliot no está muerto, ni vive en un bosque (por suerte para él), ni nada parecido. No hay una sorpresa. Y aunque algo así no salvaría la película, quizás no la hiciese tan anodina, tan plana, tan carente de profundidad en su desarrollo.

El incidente no es un desastre tan mayúsculo como la han pintado en algunos medios, pero sí carece de interés real, y sus numerosos defectos, junto con actuaciones espantosas (Zooey Deschanel es un horror, y bastaría una escena suya para echarlo todo por tierra) hacen que verla, sin ser un suplicio, parezca no merecer la pena. Aunque al menos esta vez Shyamalan no interpreta ningún papel. Para que no recordemos bien su cara, me imagino.

Valoración: regular.

Ficha en IMDb.

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La momia: La tumba del emperador Dragón

12 09 2008

lamomialatumbaTítulo original: The Mummy: Tomb of the Dragon Emperor.
Nacionalidad: Alemania, Canadá y USA.
Año: 2008.
Duración: 112 min.
Dirección: Rob Cohen.
Guión: Alfred Gough y Miles Millar.
Intérpretes: Brendan Fraser (Rick O’Connell), Jet Li (emperador Han), Maria Bello (Evelyn O’Connell), Luke Ford (Alex O’Connell), John Hannah (Jonathan), Michelle Yeoh (Zi Yuan), Isabella Leong (Lin), Russell Wong (Ming Guo), Chau Sang Anthony Wong (general Yang).
Producción: Sean Daniel, James Jacks, Stephen Sommers y Bob Ducsay.
Música: Randy Edelman.
Fotografía: Simon Duggan.
Montaje: Kelly Matsumoto y Joel Negron.
Diseño de producción: Nigel Phelps.

La Arqueología vuelve a pegar fuerte en pantalla: la cuarta entrega de Indiana Jones, esta tercera de las aventuras de la familia O’Conell… en fin, que Zahi Hawass debe tener las manos despellejadas de tanto frotárselas.

Varios años después de jugar al corre que te pillo con Imhotep, Rick (Brendan Fraser) y Evelyn (Maria Bello) se aburren como ostras en su mansión, alejados de la acción y de su hijo Alex (Luke Ford), ya convertido en un mocetón que ha cambiado los libros por el pico y la pala. En sus excavaciones, Alex descubre la tumba del sanguinario emperador Han (Jet Li), que por mor de los acontecimientos, revivirá para continuar su empeño de esclavizar al mundo entero, a pesar de la maldición invocada sobre él por la hermosa Zi Yuan (Michelle Yeoh). A la aventura también se unirán la valiente Lin (Isabella Leong) y el insufrible hermano de Eve, Jonathan (John Hannah).

Es cierto que hay que tomarse la película como lo que es: cine de consumo rápido, destinado a olvidarse a la misma velocidad a la que transcurre todo en pantalla (que es mucha). Pero incluso teniendo en cuenta que las dos partes anteriores tampoco resultaban gran cosa, da la impresión de que en esta se han esmerado aún menos. Y es que el creador de la saga y realizador anterior, Stephen Sommers, no debe tenerle mucho cariño a su invención para ponerla en las manos de Rob Cohen, que tiene serios problemas para rodar alguna escena de acción decente.

La sencilla trama es una mera excusa para presentar una persecución tras otra, con peleas y tiroteos varios, que se engarzan torpemente por medio de unos diálogos de auténtica lástima. Si sumamos a eso un penoso tratamiento de los personajes, y las punch lines con menos gracia que yo haya visto en años, pueden darse cuenta de por qué Rachel Weisz debió escapar espantada cuando leyó el guión. Imagínense cómo debe ser para lograr asustar a alguien que vive con Darren Aronofsky.

Brendan Fraser parece ser el único que se esfuerza en su papel, y sin brillar en exceso, consigue no parecer patético (al menos no todo el tiempo). Luke Ford, que se supone debería ser la alternativa a Fraser para continuar con las pelis, tiene el carisma de un mechero, así que mal futuro le aguarda. Jet Li y Michelle Yeoh le dan la clásica elegancia exótica al filme, aunque el primero ni siquiera tiene mucho rato para lucir su habilidad atlética.

Pero hay que destacar ante todo el dolor que causa ver a John Hannah, con un secundario aborrecible, y a Maria Bello, que se pasa toda la peli poniendo ojitos, y que debía estar intuyendo la que se le venía encima: si hablamos de personajes maltratados por el guión, sin duda el suyo se lleva la palma.

Afortunadamente, los ruidos de las explosiones copan casi todo el metraje, y no hay demasiado tiempo para pensar que en vez de en el cine se estaría mejor en casa haciendo la colada, con lo que el asunto no se hace del todo penoso, y se puede salir de la sala sin graves daños cerebrales. Por lo menos, tras sólo un visionado…

Valoración: regular.

Ficha en IMDb.

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Venganza

5 09 2008

venganzaTítulo original: Taken.
Nacionalidad: USA.
Año: 2008.
Duración: 93 min.
Dirección: Pierre Morel.
Guión: Luc Besson y Robert Mark Kamen.
Intérpretes: Liam Neeson (Bryan), Maggie Grace (Kim), Famke Janssen (Lenore), Xander Berkeley (Stuart), Leland Orser (Sam), Jon Gries (Casey), David Warshofsky (Bernie), Katie Cassidy (Amanda), Holly Valance (Sheerah), Nathan Rippy (Victor).
Producción: Luc Besson.
Música: Nathaniel Mechaly.
Fotografía: Michel Abramowicz.
Montaje: Frédéric Thoraval.
Diseño de producción: Hugues Tissandier.

Después de ser maestro Jedi o de haber enseñado artes marciales a Batman, no resulta extraño encontrarse con Liam Neeson repartiendo cera a criminales de todos los pelajes en esta producción francesa.

La cosa es que Bryan (Liam Neeson), separado a causa de su trabajo de su esposa Lenore (Famke Janssen), tiene una hija a la que adora sobre todas las cosas, Kim (Maggie Grace), que a sus 17 añitos decide irse con una amiga a seguir la gira europea de U2 (no se preocupen, no sale Bono ni ningún traje de músculos por ahí), con primera parada en París. Allí resulta que conocen a un guapo chico que en realidad es el gancho para una red de trata de blancas muy sórdida y muy siniestra, pero los secuestradores no cuentan con que al estar Luc Besson de por medio en guión y producción, Bryan resulta ser un antiguo espía con bastante mala leche y que da unas yoyas de espanto.

Realmente, Venganza (Taken en el original) es el típico telefilm que protagonizaría Steven Seagal si estuviese en disposición de realizar todavía alguna proeza física, como subirse al autobús y cosas similares. Como parece ser que no, Liam Neeson, Dios sabe por qué, se embarcó en este proyecto.

El único interés de la peli, aparte de lo bonito que es París (y lo poco que se aprovecha para mostrarlo) es ver la paliza que Neeson le va a pegar al siguiente maluto que se encuentre, y hay unos cuantos. Venganza pasa por todos los tópicos del género, incluyendo corruptelas varias, persecuciones en coche, tiroteos y golpes en la tráquea, que deben doler tela marinera. Eso sí, como el personaje de Kim está fatal escrito, y el de Bryan no es mucho mejor, nunca hay una verdadera tensión por conocer el destino de los protagonistas, y uno empieza a desear que encuentre a la hija de una vez y que por lo menos deje en pie la Torre Eiffel.

En cuanto a las interpretaciones, a la altura de lo que pide el guión, es decir, nada. Liam Neeson no tiene ni una escena para demostrar lo que vale, ni él parece interesado en que la hubiera, mientras que Famke Jannsen sale porque es mona. Hay que destacar ante todo el personaje de Maggie Grace: Kim resulta tan insufrible e idiota, que yo no sé si la Grace es una magnífica actriz o será así en la realidad. Como sea, parece que continúa interpretando el personaje de Perdidos. Y lo de que haga de adolescente, en fin, debe ser alguna broma privada de la cual no sabemos nada, porque clama al cielo.

Con todo, como dura “sólo” 93 minutos, y el ritmo es frenético, uno no se aburre demasiado, e incluso acaba haciéndole gracia esto del “ejército de un solo hombre”. Y qué caray, los actores también tienen que comer.

Valoración: regular.

Ficha en IMDb.

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El Caballero Oscuro

20 08 2008

elcaballerooscuroTítulo original: The Dark Knight.
Nacionalidad: USA.
Año: 2008.
Duración: 152 min.
Dirección: Christopher Nolan.
Guión: Jonathan y Christopher Nolan; argumento de Christopher Nolan y David S. Goyer; personajes creados por Bob Kane.
Intérpretes: Christian Bale (Bruce Wayne/Batman), Michael Caine (Alfred), Heath Ledger (Joker), Gary Oldman (James Gordon), Aaron Eckhart (Harvey Dent), Maggie Gyllenhaal (Rachel Dawes), Morgan Freeman (Lucius Fox), Eric Roberts (Salvatore Maroni).
Producción: Charles Roven, Emma Thomas y Christopher Nolan.
Música: Hans Zimmer y James Newton Howard.
Fotografía: Wally Pfister.
Montaje: Lee Smith.
Diseño de producción: Nathan Crowley.

Al fin llegó la esperadísima segunda parte de este nuevo acercamiento a la figura de Batman que planteara Christopher Nolan con Batman Begins. Un “renacimiento” necesario a todas luces, ya que resultaría imposible encajar cualquiera de estas dos películas con la saga que Tim Burton comenzó, y que Joel Schumacher convirtiera en una especie de Moulin Rouge superheroico.

La historia, de manera muy resumida, cuenta el enfrentamiento de Bruce Wayne/Batman (Christian Bale) contra el crimen en Gotham, encabezado por la Mafia, y personificado entre otros en la figura de Salvatore Maroni (Eric Roberts). Con la ayuda del teniente Jim Gordon (Gary Oldman) y el nuevo e implacable fiscal del distrito Harvey Dent (Aaron Eckhart), intentarán ahogar económicamente a Maroni y los suyos, lo que les lleva a “contratar” a un extraño tipo que dice ser capaz de matar a Batman y se hace llamar Joker (Heath Ledger), con funestas consecuencias para toda Gotham City.

Esta nueva entrega ha venido acompañada no sólo de una promoción espectacular (fíjense que ni siquiera ha necesitado llevar la palabra Batman en el título para que pueda ser identificada con más facilidad), sino de un entusiasmo generalizado en público y crítica, que rara vez van tan de la mano como en este caso. Se preguntarán: ¿es para tanto? Pues no del todo, la verdad.

Lo primero que se nota a la legua es el cambio de escala introducido por Nolan. Este Batman es más grande a todos los niveles: presupuesto, reparto… y sobre todo, metraje. Supera las dos horas y media, con lo que es muy recomendable ir al baño antes de entrar en la sala, sobre todo los más peques, que desoyendo la recomendación de edad, irán sin duda al cine “porque es una peli de superhéroes”.

Sobre esto último, lo es y no lo es. Lo es porque salen Batman y el Joker, claro, pero poca más relación tiene con el género. Nolan, es de suponer que deliberadamente, ha elegido eliminar cualquier conexión con el universo de los tebeos, en los que a la gente se le vuelve el pelo verde y la piel blanca al caerse en un tanque de productos químicos o adquieren poderes porque les pica una araña radiactiva. Batman es un tipo “normal” con ciertos traumas y montones de recursos y el Joker tiene cicatrices en la cara y se pinta así para dar miedo. Si esto les parece propio de un universo extraño, recuerden que hay gente que se graba participando en orgías sexuales con iconografía nazi…

Esa opción de alejarse en lo posible de la fantasía, que no es mala en sí misma, a mi entender le roba algo de magia a los personajes. Para entendernos, Batman podría ir en chanclas y el Joker vestir de Armani, y la película seguiría los mismos cauces. Su imagen, en realidad, es accesoria a lo que ocurre en pantalla.

Y lo que ocurre es que, la película tiene un arranque potente y depara dos o tres secuencias muy buenas (en las que, curiosamente, siempre interviene Aaron Eckhart, verdadero motor de la trama), también cae en ciertos trucos del guión necesarios para que todo avance: un plan tan complicado de ejecutar que daría envidia al mismísimo Jigsaw, un aparato de sofisticadísima tecnología sin el cual Batman seguiría dando palos de ciego, un personaje que de repente cambia por completo… No impiden que se pueda disfrutar del visionado, pero afean un poco el conjunto. En ese sentido, la película se ralentiza demasiado justo antes de un final un tanto apresurado, y bastante carente de clímax, ya que el enfrentamiento final entre bueno y malo se solventa demasiado rápido.

En cuanto a las interpretaciones, todos cumplen con lo que les exige su papel. Bale está correcto, Eckhart no sólo tiene el mejor personaje de todos sino que roba todas las escenas en las que sale, y Morgan Freeman y Michael Caine salen para darle más clase al film. ¿Y qué pasa con la interpretación de Ledger? Pues con el doblaje que nos ha caído en gracia es muy difícil de saber. A algunos les caerá en gracia por su forma de escupir las palabras y de caminar encorvado, y a otros les pasará lo contrario por lo mismo. No sé si existe una manera “correcta” de interpretar a un personaje como el Joker, y desde luego, no existe comparación posible entre el de Nicholson y el de Ledger, porque los personajes son diametralmente opuestos. Dejémoslo en que cada uno es acorde con el tono de su película.

En resumen, El Caballero Oscuro es una película decididamente ambiciosa, intencionadamente adulta y forzosamente oscura, como se les supone a las segundas partes de las trilogías, con algunos fallos que no la defenestran, pero que empañan ligeramente su resultado global. Con todo, la diversión está asegurada.

Valoración: buena.

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El increíble Hulk

13 06 2008

elincreiblehulkTítulo original: The Incredible Hulk.
Nacionalidad: USA.
Año: 2008.
Duración: 114 min.
Dirección: Louis Leterrier.
Guión: Zak Penn y Edward Norton; basados en los personajes creados por Stan Lee y Jack Kirby.
Intérpretes: Edward Norton (Bruce Banner), Liv Tyler (Betty Ross), Tim Roth (Emil Blonsky), Tim Blake Nelson (Samuel Sterns), Ty Burrell (dr. Samson), William Hurt (General Thaddeus ‘Thunderbolt’ Ross).
Producción: Avi Arad, Kevin Feige y Gale Anne Hurd.
Música: Craig Armstrong.
Fotografía: Peter Menzies Jr.
Montaje: Rick Shaine y John Wright.
Diseño de producción: Kirk M. Petruccelli.

Es curioso, pero parece que ha tenido que entrar Marvel a producir para empezar a ver versiones cinematográficas algo más decentes de sus superhéroes clásicos. La cosa empezó con Iron Man, sigue con El increíble Hulk, e incluso están planeadas adaptaciones de otros personajes como Luke Cage, el Doctor Extraño, el Capitán América, e incluso de Los Vengadores al completo.

Bruce Banner (Edward Norton) se encuentra en Brasil, intentando evadir la búsqueda del General Ross (William Hurt), a la vez que busca la cura definitiva para poder liberarse por fin de la maldición de convertirse en Hulk, un ser con una fuerza tan inimaginable como su furia. Para ello necesitará acceder a los datos del experimento que le transformó, que están en posesión de su ex-novia Betty Ross (Liv Tyler), aunque eso signifique enfrentarse con Emil Blonsky (Tim Roth), un militar ruso dispuesto a todo para dar caza a Banner, incluyendo el convertirse en un monstruo peor.

Afortunadamente, esta nueva versión de la historia del gigante esmeralda sigue las pautas de la anteriormente mencionada película del Hombre de Hierro, y que básicamente consiste en reducir al mínimo los problemas existenciales de los personajes para centrarse en el espectáculo puro y duro. Ni que decir tiene que no existe referencia alguna a la versión dirigida por Ang Lee (suspiro de alivio), ni es una secuela, sino un “nuevo origen”, como el Batman de Nolan.

El guión no es su punto fuerte, evidentemente, ya que Hulk viene a ser una especie de armario empotrado, si bien es posible que la capacidad de raciocinio del armario sea notablemente mayor. Sus intervenciones suelen limitarse a destrozar lo que pilla y a soltar varios rugidos (?) que parecen sacados de King Kong, con la que guarda más de una similitud.

Aparte del habitual cameo de Stan Lee (posiblemente este sea uno de los más ingeniosos que ha hecho), hay varios guiños que los aficionados a Marvel podrán distinguir (memorandos de Nick Furia, armamento de Industrias Stark, referencias al suero del Supersoldado… e incluso la aparición de Lou Ferrigno y de la melodía de la serie de televisión), además de una aparición sobre la que mucho se ha rumoreado y que abre las puertas a futuras producciones (por si a alguien le quedaba alguna duda). Eso sí, en esta ocasión es anterior a los créditos, así que ya no hace falta enfadar a la gente que limpia la sala.

Los efectos lucen realmente bien, con un Hulk de color más oscuro, más expresivo, y un enemigo a la altura, como es La Abominación (cualquier parecido con el cómic original es pura coincidencia). Sin embargo, Letterier no es capaz de sustraerse del todo a esa forma actual de rodar las peleas, y el enfrentamiento final a veces resulta confuso, con lo que no se sabe bien si están luchando o bailando el chiki-chiki.

El reparto no brilla excesivamente porque, siendo honestos, poco hay que interpretar: William Hurt frunce el ceño, Edward Norton pone cara de buena persona, y Liv Tyler está ahí porque hace bonito. Lo de Tim Roth es caso aparte, ya que resulta extraño ver a un militar condecorado caminando como un auténtico macarra, supongo que para parecer más malvado, o porque sigue pensando en El Planeta de los Simios.

Aún así, y a pesar de algunas escenas que podrían haberse recortado para aligerar el metraje, El Increíble Hulk cumple su función de entretener meritoriamente, a pesar de algunos fallos clamorosos en el doblaje (cambiar el típico “Hulk aplasta” o similares por “el golpe de Hulk” causa auténtico estupor). Eso sí, cuidado con superar las 200 pulsaciones.

Valoración: regular.

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La niebla de Stephen King

12 06 2008

lanieblaTítulo original: The Mist.
Nacionalidad: USA.
Año: 2007.
Duración: 127 min.
Dirección: Frank Darabont.
Guión: Frank Darabont; basado en el relato de Stephen King.
Intérpretes: Thomas Jane (David Drayton), Marcia Gay Harden (Sra. Carmody), Laurie Holden (Amanda), Andre Braugher (Norton), Toby Jones (Ollie), Bill Sadler (Jim), Jeffrey DeMunn (Dan Miller), Frances Sternhagen (Irene), Alexa Davalos (Sally), Nathan Gamble (Billy Drayton).
Producción: Frank Darabont y Liz Glotzer.
Música: Mark Isham.
Fotografía: Rohn Schmidt.
Montaje: Hunter M. Via.
Diseño de producción: Gregory Melton.

No llevo la cuenta de la cantidad de adaptaciones que se han hecho de los relatos de Stephen King, pero deben constituir un número verdaderamente apreciable. A este ritmo, me imagino que dentro de no mucho tiempo, acabarán usando lo que escriba en sus e-mails personales o en sus cheques para conseguir inspiración.

La Niebla cuenta cómo David Drayton (Thomas Jane) junto con su hijo pequeño Billy (Nathan Gamble) han de unir fuerzas con el resto de compradores de un supermercado local en el que se ven encerrados debido a una extraña niebla que parece haber invadido el pueblo entero. Lo realmente terrible, sin embargo, es que parece haber algo en esa niebla capaz de acabar con la vida del que se atreva a adentrarse en ella.

La película intenta jugar con dos amenazas: una es externa, y consiste en las criaturas que esperan fuera para acabar con los sufridos ciudadanos. La otra es interna, y se basa en la división entre dos grupos claramente diferenciados: los que siguen a David, más prácticos y cerebrales; y los que siguen a la sra. Carmody (Marcia Gay Harden), una fanática religiosa que cree que el Apocalipsis ha llegado, y sólo puede resolverse aplacando la sed de sangre divina con sacrificios humanos.

El problema es que Darabont, no sé yo si intentando compensar ambas tramas, evita que se genere suficiente tensión en cada una, ya que se interrumpen continuamente. Además, la evolución de los hechos a veces resulta algo ridícula: al principio, todo el pueblo odia a Carmody; después el prota se echa una cabezadita, y al despertar se encuentra con que todos quieren irse a Waco.

Otro punto que no está a la altura esperable son los efectos visuales. Lucen bien entre la niebla, sí, pero a plena luz “se les nota el cartón”, aunque parece que esto también entraba dentro de los planes del director, interesado en darle un aspecto más cercano a la serie B que a una superproducción.

Los actores varían entre lo decente a lo horrible (ay, ese Thomas Jane), pero hay que hacer un punto y aparte para Marcia Gay Harden. Su personaje es auténticamente infame, y yo no sé hasta qué punto ella lo ha hecho peor, pero es posible que sólo Jar Jar Binks haya aunado más deseos en una sala de cine de verle perecer de la forma más horripilante posible.

Con todo, La Niebla de Stephen King juega sobre un valor seguro que siempre suele dar buenos resultados. Ya sea la oscuridad, el fondo del mar o como en este caso, una densa niebla, la incapacidad de ver más allá de nuestras propias narices es sin duda un temor primigenio que estimula la imaginación y que, en buenas manos, es más efectivo que cualquier monstruo que puedan mostrar en pantalla. Lástima que Darabont se haya perdido un poco ante la falta de visibilidad.

Valoración: regular.

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Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal

23 05 2008

indianajonesIVTítulo original: Indiana Jones and the Kingdom of the Crystal Skull.
Nacionalidad: USA.
Año: 2008.
Duración: 124 min.
Dirección: Steven Spielberg.
Guión: David Koepp; basado en un argumento de George Lucas y Jeff Nathanson.
Intérpretes: Harrison Ford (Indiana Jones), Cate Blanchett (Irina Spalko), Karen Allen (Marion Ravenwood), Ray Winstone (Mac), John Hurt (profesor Oxley), Jim Broadbent (Dean Charles Stanforth), Shia LaBeouf (Mutt Williams).
Producción: Frank Marshall.
Música: John Williams.
Fotografía: Janusz Kaminski.
Montaje: Michael Kahn.
Diseño de producción: Guy Hendrix Dyas.

Diecinueve años han pasado desde aquella última cruzada, pero el bueno de Indy no parece notar el peso del tiempo. A pesar de su encanecido cabello, Henry Jones Jr. sigue dándole dolores de cabeza a los malvados que se interpongan en su camino, ya sean los nazis de antaño o los soviéticos de esta nueva entrega. Si no quieren saber nada más, párense aquí y quédense con la recomendación: vayan a verla, porque de verdad merece la pena. Hecha la aclaración, podemos seguir adelante.

En esta ocasión, Indiana Jones (Harrison Ford) une su camino al del joven e impetuoso Mutt Williams (Shia LaBeouf), que busca al profesor Oxley (John Hurt). Éste ha sido capturado por el ejército soviético, al mando de la implacable Irina Spalko (Cate Blanchett), mano derecha de Stalin. Para rescatarle tendrán que ir hasta Perú, donde deberán desentrañar el misterio de las calaveras de cristal.

En un ejercicio interesante de coherencia, la acción se sitúa también diecinueve años después de la tercera parte, así que nos encontramos en 1957 (con lo cual no cuadra mucho la referencia a Stalin, muerto en el 53), y el enemigo ha cambiado. De la cruz gamada nazi a la hoz y el martillo comunista, aunque lo que no cambia son los peculiares acentos de los enemigos.

Spielberg vuelve de nuevo a incidir en dos de sus grandes obsesiones cinematográficas: una es la familia, claro; la otra me la reservo para los que quieran llegar a la sala sin más pistas de las necesarias, aunque a estas alturas no debería sorprender a nadie. Y sin llegar a ser ninguna de las dos el eje principal de la trama, sí que se intrincan con facilidad entre los tiros y las persecuciones habituales.

Dichas persecuciones son un continuo “más difícil todavía”, en el que cada detalle está asombrosamente planificado y rodado con la maestría habitual del genio de Cincinnati, que algo sabe de esto. Desde el plano en el que vemos parte de la acción reflejada en un espejo retrovisor mediante inteligentes desplazamientos de la cámara (recuerden Munich), hasta los guiños referenciando a las otras aventuras del arqueólogo. Incluso la fotografía tiene el aspecto desgastado y polvoriento común a la saga, señal del mimo que se ha puesto en cuidar cada detalle.

¿Cómo se maneja la irrupción de un “intruso” como LaBeouf en la saga? Pues de manera modélica, ciertamente. Siguiendo la máxima de que “por sus actos les conoceréis”, los personajes se presentan de la mejor forma posible: actuando, lo que les confiere suficiente peso y personalidad como para resultar creíbles, y todos disfrutarán de su minuto de gloria en pantalla.

Tampoco hay demasiada queja de los FX: es cierto que hay pantalla azul, y es cierto también que hay momentos en los que pueden “cantar” un poco, como en la aparición de ciertos animales. Pero no es menos cierto que hay secuencias que serían impensables de rodar sin la decisiva contribución de los ordenadores de la ILM, y el grado de espectacularidad de algunos momentos realmente lo merece.

Hilando fino, fino, uno puede preguntarse si era necesario contratar a John Hurt para el papel de Oxley, o si acaso el personaje de la Blanchett no es hasta cierto punto paródico (y no sólo por un peinado que ya le gustaría a Bardem), pero resulta difícil sustraerse al ritmo frenético de la acción, que sólo se detiene el tiempo justo para que el espectador recupere el resuello, y a la sensación de volver a ver cine de aventuras en su expresión más pura, donde todos los elementos están concebidos para el asombro y disfrute de aquel que se mete en el cine, y durante dos horas, vuelve a sentirse como un niño cuya mayor ilusión sería hacerse arqueólogo. Pero como Indy, claro.

Dos horas de vibrante diversión de la mano del imbatible tándem Spielberg-Lucas. Dos horas con una sonrisa en la cara que se prolongará hasta bastante después de salir de la sala. Dos horas para recordar qué es divertirse en el cine y salir tarareando la inolvidable partitura de John Williams. Lejos de mí queda averiguar en qué lugar situar esta cuarta parte que nada tiene que envidiar a las demás, pero en el fondo, carece de importancia.

Valoración: excelente.

Ficha en IMDb.

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