Calificaciones

Las calificaciones permiten de un sólo vistazo hacerse una idea de mi impresión de la película. Pienso que una puntuación numérica carece de sentido, puesto que cada elemento de una peli (guión, dirección, interpretación, etc.) tiene su importancia, y es variable dependiendo sobre todo del tipo de película que sea: es decir, a una película de acción se le pide eso, acción, y no una perfecta disección de la personalidad de buenos y malos, por ejemplo. Dicho de otra forma, no le pidamos a Depredador un brillante monólogo de Shakespeare, y tampoco queramos ver en El mercader de Venecia escenas con tiempo bala.

PÉSIMA: como decía el coronel Kurtz, “el horror, el horror”. Aléjate de este pestilente cenagal, so pena de graves daños cerebrales. Son entes que, de forma incomprensible, se han escapado del cuarto oscuro y las han distribuido en cines o videoclubs, como la cinta de Sadako en Ringu. Pertenecen a este horrible subgénero cosas como House of the dead, Glitter, o cualquier cosa en la que salga Hulk Hogan, por ejemplo.

MALA: no está demostrado que acorte la esperanza de vida, pero uno lo desearía cuando la está viendo. Puede ser que, bajo la ingesta de grandes cantidades de sustancias estupefacientes se le vea una cierta gracia, o que se quede uno tan pasmado, que sea incapaz a reaccionar y huir. Rey de esta categoría en los últimos años es, sin duda, Christopher Lambert.

REGULAR: bueno, vale, se puede ver, e incluso encontrarle ciertos aspectos de mérito. Aunque por supuesto, eso no la salva de ser un pestiño. Tan fácil de visionar como de olvidar, es cine de usar y tirar. Jackie Chan sabe hacer cosas de estas, como las dos (por ahora) entregas de Hora punta.

BUENA: la cosa empieza a mejorar. No sólo se puede ver una vez, sino que incluso podría repetirse, aunque no con excesiva frecuencia. No es una obra inolvidable, pero sí está hecha de manera competente, e incluso podríamos decir que “mola”.

EXCELENTE: un peliculón, aunque puede que le falte un empujoncito para entrar en el Olimpo del cine. Perfecta en casi todos los sentidos, carece de ese “algo más” que la haga inolvidable. Obligatorio verla.

OBRA MAESTRA: el culmen, el cénit, el apogeo… a fuckin’ masterpiece, vamos. Te recuerda por qué amas el cine, y por qué sigues enganchado a algo que en el 90% de los casos sólo te da disgustos (y encima, caros). Raras de encontrar, es como toparte con una mena de oro en el jardín de tu casa. Actualmente, sólo Clint Eastwood consigue hacer cosas así, como Million Dollar Baby, aunque también cosas como La lista de Schindler se merecen entrar en esta categoría.