El incidente

17 09 2008

elincidenteTítulo original: The happening.
Nacionalidad: USA e India.
Año: 2008.
Duración: 91 min.
Dirección: M. Night Shyamalan.
Guión: M. Night Shyamalan.
Intérpretes: Mark Wahlberg (Elliot Moore), Zooey Deschanel (Alma Moore), John Leguizamo (Julian), Betty Buckley (Sra. Jones), Ashlyn Sanchez (Jess), Spencer Breslin (Josh), Robert Bailey Jr. (Jared).
Producción: Sam Mercer, Barry Mendel y M. Night Shyamalan.
Música: James Newton Howard.
Fotografía: Tak Fujimoto.
Montaje: Conrad Buff.
Diseño de producción: Jeannine Oppewall.

Debe haber un problema grave de comunicación entre Shyamalan y su productora: de otro modo no se entiende que se empecinen una y otra vez en sacar tráilers que poco tienen que ver con el resultado final de la película. Y no es cuestión de que el largometraje acabe siendo mejor o peor, sino que rara vez tiene algo que ver con sus anuncios previos. Con todo, el director hindú se las ha apañado para presentarnos sorpresas tan agradables como La joven del agua, pero desgraciadamente, este no es el caso.

El incidente cuenta cómo, sin motivo aparente, una ola imparable de suicidios amenaza con exterminar a todo ser humano. Como no están muy por la labor de formar parte de las estadísticas, Elliot Moore (Mark Whalberg), profesor de Ciencias de un instituto, y su mujer, la peculiar Alma (Zooey Deschanel), intentan huir de la “epidemia” junto con un amigo de ambos, el también profesor Julian (John Leguizamo) y su hija de ocho años, Jess (Ashlyn Sanchez).

La cosa arranca con indudable fuerza: antes incluso de la presentación de personajes, uno ya está metido de lleno en el meollo del asunto. Lo malo del asunto es que, quitando dos o tres escenas más de impacto, eso es el clímax de la cinta, algo imperdonable en un thriller. Y eso a pesar de que la amenaza cada vez está más presente y es más imprevisible para los protagonistas, señal de que algo está mal gestionado.

Desde luego, hay momentos de tensión bien gestionados, que Shyamalan ante todo, es un buen director, pero luego se suceden tantas frases de diálogo ridículas y tantas situaciones extrañas con personajes en absoluto creíbles, que es difícil no salirse la película. Es más, de no ser por la (en mi opinión, innecesaria) explicitud de alguna muerte violenta, sería difícil tomarse en serio muchas cosas que ocurren en pantalla. Quizás por la falta de subtramas, algo raro en el cine del hindú, Shyamalan introduce un conflicto en la pareja protagonista, que no sólo es forzado y artificial, sino que luego no tiene un verdadero peso en el desarrollo del filme, y desaparece tan rápidamente como había aparecido.

Pero sin duda, el mayor lastre de El incidente se deberá a la filmografía previa de Shyamalan. Y es que, incluso yendo sobre aviso, muchos esperarán que el final se destape con un giro inesperado que consiga llevarnos a una reinterpretación de lo sucedido. Pero no existe. En serio. Elliot no está muerto, ni vive en un bosque (por suerte para él), ni nada parecido. No hay una sorpresa. Y aunque algo así no salvaría la película, quizás no la hiciese tan anodina, tan plana, tan carente de profundidad en su desarrollo.

El incidente no es un desastre tan mayúsculo como la han pintado en algunos medios, pero sí carece de interés real, y sus numerosos defectos, junto con actuaciones espantosas (Zooey Deschanel es un horror, y bastaría una escena suya para echarlo todo por tierra) hacen que verla, sin ser un suplicio, parezca no merecer la pena. Aunque al menos esta vez Shyamalan no interpreta ningún papel. Para que no recordemos bien su cara, me imagino.

Valoración: regular.

Ficha en IMDb.

Web oficial en español.





La momia: La tumba del emperador Dragón

12 09 2008

lamomialatumbaTítulo original: The Mummy: Tomb of the Dragon Emperor.
Nacionalidad: Alemania, Canadá y USA.
Año: 2008.
Duración: 112 min.
Dirección: Rob Cohen.
Guión: Alfred Gough y Miles Millar.
Intérpretes: Brendan Fraser (Rick O’Connell), Jet Li (emperador Han), Maria Bello (Evelyn O’Connell), Luke Ford (Alex O’Connell), John Hannah (Jonathan), Michelle Yeoh (Zi Yuan), Isabella Leong (Lin), Russell Wong (Ming Guo), Chau Sang Anthony Wong (general Yang).
Producción: Sean Daniel, James Jacks, Stephen Sommers y Bob Ducsay.
Música: Randy Edelman.
Fotografía: Simon Duggan.
Montaje: Kelly Matsumoto y Joel Negron.
Diseño de producción: Nigel Phelps.

La Arqueología vuelve a pegar fuerte en pantalla: la cuarta entrega de Indiana Jones, esta tercera de las aventuras de la familia O’Conell… en fin, que Zahi Hawass debe tener las manos despellejadas de tanto frotárselas.

Varios años después de jugar al corre que te pillo con Imhotep, Rick (Brendan Fraser) y Evelyn (Maria Bello) se aburren como ostras en su mansión, alejados de la acción y de su hijo Alex (Luke Ford), ya convertido en un mocetón que ha cambiado los libros por el pico y la pala. En sus excavaciones, Alex descubre la tumba del sanguinario emperador Han (Jet Li), que por mor de los acontecimientos, revivirá para continuar su empeño de esclavizar al mundo entero, a pesar de la maldición invocada sobre él por la hermosa Zi Yuan (Michelle Yeoh). A la aventura también se unirán la valiente Lin (Isabella Leong) y el insufrible hermano de Eve, Jonathan (John Hannah).

Es cierto que hay que tomarse la película como lo que es: cine de consumo rápido, destinado a olvidarse a la misma velocidad a la que transcurre todo en pantalla (que es mucha). Pero incluso teniendo en cuenta que las dos partes anteriores tampoco resultaban gran cosa, da la impresión de que en esta se han esmerado aún menos. Y es que el creador de la saga y realizador anterior, Stephen Sommers, no debe tenerle mucho cariño a su invención para ponerla en las manos de Rob Cohen, que tiene serios problemas para rodar alguna escena de acción decente.

La sencilla trama es una mera excusa para presentar una persecución tras otra, con peleas y tiroteos varios, que se engarzan torpemente por medio de unos diálogos de auténtica lástima. Si sumamos a eso un penoso tratamiento de los personajes, y las punch lines con menos gracia que yo haya visto en años, pueden darse cuenta de por qué Rachel Weisz debió escapar espantada cuando leyó el guión. Imagínense cómo debe ser para lograr asustar a alguien que vive con Darren Aronofsky.

Brendan Fraser parece ser el único que se esfuerza en su papel, y sin brillar en exceso, consigue no parecer patético (al menos no todo el tiempo). Luke Ford, que se supone debería ser la alternativa a Fraser para continuar con las pelis, tiene el carisma de un mechero, así que mal futuro le aguarda. Jet Li y Michelle Yeoh le dan la clásica elegancia exótica al filme, aunque el primero ni siquiera tiene mucho rato para lucir su habilidad atlética.

Pero hay que destacar ante todo el dolor que causa ver a John Hannah, con un secundario aborrecible, y a Maria Bello, que se pasa toda la peli poniendo ojitos, y que debía estar intuyendo la que se le venía encima: si hablamos de personajes maltratados por el guión, sin duda el suyo se lleva la palma.

Afortunadamente, los ruidos de las explosiones copan casi todo el metraje, y no hay demasiado tiempo para pensar que en vez de en el cine se estaría mejor en casa haciendo la colada, con lo que el asunto no se hace del todo penoso, y se puede salir de la sala sin graves daños cerebrales. Por lo menos, tras sólo un visionado…

Valoración: regular.

Ficha en IMDb.

Web oficial en español.





Venganza

5 09 2008

venganzaTítulo original: Taken.
Nacionalidad: USA.
Año: 2008.
Duración: 93 min.
Dirección: Pierre Morel.
Guión: Luc Besson y Robert Mark Kamen.
Intérpretes: Liam Neeson (Bryan), Maggie Grace (Kim), Famke Janssen (Lenore), Xander Berkeley (Stuart), Leland Orser (Sam), Jon Gries (Casey), David Warshofsky (Bernie), Katie Cassidy (Amanda), Holly Valance (Sheerah), Nathan Rippy (Victor).
Producción: Luc Besson.
Música: Nathaniel Mechaly.
Fotografía: Michel Abramowicz.
Montaje: Frédéric Thoraval.
Diseño de producción: Hugues Tissandier.

Después de ser maestro Jedi o de haber enseñado artes marciales a Batman, no resulta extraño encontrarse con Liam Neeson repartiendo cera a criminales de todos los pelajes en esta producción francesa.

La cosa es que Bryan (Liam Neeson), separado a causa de su trabajo de su esposa Lenore (Famke Janssen), tiene una hija a la que adora sobre todas las cosas, Kim (Maggie Grace), que a sus 17 añitos decide irse con una amiga a seguir la gira europea de U2 (no se preocupen, no sale Bono ni ningún traje de músculos por ahí), con primera parada en París. Allí resulta que conocen a un guapo chico que en realidad es el gancho para una red de trata de blancas muy sórdida y muy siniestra, pero los secuestradores no cuentan con que al estar Luc Besson de por medio en guión y producción, Bryan resulta ser un antiguo espía con bastante mala leche y que da unas yoyas de espanto.

Realmente, Venganza (Taken en el original) es el típico telefilm que protagonizaría Steven Seagal si estuviese en disposición de realizar todavía alguna proeza física, como subirse al autobús y cosas similares. Como parece ser que no, Liam Neeson, Dios sabe por qué, se embarcó en este proyecto.

El único interés de la peli, aparte de lo bonito que es París (y lo poco que se aprovecha para mostrarlo) es ver la paliza que Neeson le va a pegar al siguiente maluto que se encuentre, y hay unos cuantos. Venganza pasa por todos los tópicos del género, incluyendo corruptelas varias, persecuciones en coche, tiroteos y golpes en la tráquea, que deben doler tela marinera. Eso sí, como el personaje de Kim está fatal escrito, y el de Bryan no es mucho mejor, nunca hay una verdadera tensión por conocer el destino de los protagonistas, y uno empieza a desear que encuentre a la hija de una vez y que por lo menos deje en pie la Torre Eiffel.

En cuanto a las interpretaciones, a la altura de lo que pide el guión, es decir, nada. Liam Neeson no tiene ni una escena para demostrar lo que vale, ni él parece interesado en que la hubiera, mientras que Famke Jannsen sale porque es mona. Hay que destacar ante todo el personaje de Maggie Grace: Kim resulta tan insufrible e idiota, que yo no sé si la Grace es una magnífica actriz o será así en la realidad. Como sea, parece que continúa interpretando el personaje de Perdidos. Y lo de que haga de adolescente, en fin, debe ser alguna broma privada de la cual no sabemos nada, porque clama al cielo.

Con todo, como dura “sólo” 93 minutos, y el ritmo es frenético, uno no se aburre demasiado, e incluso acaba haciéndole gracia esto del “ejército de un solo hombre”. Y qué caray, los actores también tienen que comer.

Valoración: regular.

Ficha en IMDb.

Web oficial en español.