Título original: Aliens vs. Predator: Requiem.
Nacionalidad: USA.
Año: 2007.
Duración: 86 min.
Dirección: Colin Strause y Greg Strause.
Guión: Shane Salerno; basado en los personajes de “Alien” creados por Dan O’Bannon y Ronald Shusett; y en los personajes de “Depredador” creados por Jim Thomas y John Thomas.
Intérpretes: Steven Pasquale (Dallas), Reiko Aylesworth (Kelly O’Brien), John Ortiz (Morales), Johnny Lewis (Ricky), Ariel Gade (Molly).
Producción: John Davis, David Giler y Walther Hill.
Música: Brian Tyler.
Fotografía: Daniel C. Pearl.
Montaje: Dan Zimmerman.
Diseño de producción: Andrew Neskoromny.
Veo con terror cómo el tema Alien vs. Predator, que nació como una inofensiva colección de cómics, va camino de convertirse en una saga, a poco que vayan sacando beneficios en el cine, al más puro estilo Godzilla vs. Ghidhora, Godzilla vs. Mothra o Godzilla vs. Ronald McDonald. Y, aunque esto no debería ser malo en sí mismo, cuando uno ve las dos películas que han salido de esa idea, es para echarse a temblar.
AVP2 arranca en el punto final de la primera entrega, con un cadáver de “La Criatura Antes Conocida Como Depredador, Pero Que Ahora Se Conoce Como Predator” infectado por una cría de Xenoforme. Como ustedes se imaginarán, el bicho que nace es una especie de híbrido de ambos seres, que destaca por tener más o menos la apariencia física del Alien, pero que hereda de los Depredadores las rastas (?) y la carita de centollo, y que se ha dado en llamar Predalien. Eso sí, también tiene la mala leche combinada de ambos, así que cuando monta la mundial en la nave “predatoril”, ésta se acaba cayendo a la Tierra, liberando muchos atrapacaras que se dedicarán a infectar a la población. A través de una especie de GPS intergaláctico, un Predator de los más brutos se entera de lo que ha pasado, y se desplazará hasta nuestro planeta para borrar todo rastro de los Aliens, y de paso, de todos los humanos que pille.
Como ven, el “argumento” no da para mucho, así que vamos asistiendo a una rápida presentación de personajes (humanos) que están tan mal definidos que ni siquiera es posible decir que caen en el estereotipo, sino que más bien tienen la enjundia de lo que son: futuras hamburguesas. Mientras los pobres vecinos de Colorado se dedican a sus labores, el Predator se afana en la búsqueda y la destrucción de los Aliens y del híbrido, cargándose todo lo que se encuentra, incluyendo una central eléctrica, y redefiniendo el término OPA hostil.
Los fanáticos del gore se verán bastante decepcionados, me imagino, porque aunque sí existe sangre y violencia, se queda bastante justita en este aspecto, sobre todo, después de haber visto cosas como John Rambo, así que es de imaginar una próxima versión Unrated, que tanto gusta en el mercado del DVD. Lo que sí hay es una profusión de tomas destinadas a mostrarnos con todo lujo de detalles los aspectos más asquerosillos de la reproducción alienígena: reventones de costillas, “violaciones” de embarazadas (en serio)… Todo ello muy pegajoso y viscoso.
En teoría, todo lo que ocurre en la película prepara para el encuentro final de los dos monstruitos, en el que se supone que las habrá de todos los colores. Y efectivamente, así sucede, aunque con un pequeño problema: los dos bichos son oscuros como el carbón, con la mala costumbre de pelearse de noche, y a poder ser, en alcantarillas, habitaciones oscuras, y por lo general, sitios con menos luz que la Fosa de las Marianas. Si a todo ello se le suma la habitual realización en la que cuesta saber qué es lo que se está moviendo, más la desagradable costumbre del Predator de cambiar de tipo de visión como si de calzoncillos se tratara, se pueden hacer una idea del suplicio que resulta ver Alien vs. Predator 2. Yo supongo que mientras uno de los hermanos Strause controlaba la cámara, el otro debía indicarle dónde apuntar.
Tenían que hacerse verdaderamente mal las cosas para conseguir un subproducto tan nefando como la primera AVP, pero Colin y Greg Strause lo han conseguido: sin duda, se necesitaban un mínimo de dos personas para conseguir bajar aún más el listón de la entrega anterior, aunque a este paso, para hacer la siguiente peor, me imagino que habrá ya que echar mano de Rob Zombie. En ese caso, quizás sean los monstruos los que se asusten.
Valoración: pésima.

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