El espía

13 01 2008

elespiaTítulo original: Breach.
Nacionalidad: USA.
Año: 2007.
Duración: 110 min.
Dirección: Billy Ray.
Guión: Billy Ray, Adam Mazer y William Rotko; basado en un argumento de Adam Mazer y William Rotko.
Intérpretes: Chris Cooper (Robert Hanssen), Ryan Phillippe (Eric O’Neill), Laura Linney (Kate Burroughs), Dennis Haysbert (Dean Plesac), Caroline Dhavernas (Juliana), Gary Cole (Rich Garces), Kathleen Quinlan (Bonnie Hanssen).
Producción: Bobby Newmyer, Scott Strauss y Scott Kroopf.
Música: Mychael Danna.
Fotografía: Tak Fujimoto.
Montaje: Jeffrey Ford.
Diseño de producción: Wynn Thomas.

Los Usamericanos tendrán muchos defectos, pero hay que reconocerles que no les duelen prendas a la hora de hacer pelis sobre sus pifias y meteduras de patas. Vamos, lo mismito que aquí. En Breach (el título original, que viene a significar “grieta”, en referencia a la fuga de información) se habla de cómo se consiguió detener al “mayor espía de todos los tiempos” o algo parecido que sueltan en algún momento de la peli (a saber qué pensará James Bond de esto).

Aunque parezca que les he destripado la cosa, tranquilos, que la película empieza constatando ese hecho, y lo más importante no es el qué, sino el cómo. Y el cómo tiene que ver con Eric O’Neill (Ryan Phillippe), un joven y ambicioso aspirante a agente especial del FBI que va a ser contactado por Kate Burroughs (Laura Linney) para que se convierta en el secretario del agente Robert Hansen (Chris Cooper), el mejor analista de inteligencia sobre asuntos de Rusia, y sobre el cual planea la sospecha de que puede estar vendiendo secretos de estado.

Así que lo que nos espera, al menos en apariencia, es un duelo de inteligencias entre el joven Eric y el veterano Hansen. Y digo en apariencia porque lo que se ve en pantalla dista bastante de cosas como las que hemos visto en otras películas, en plan Donnie Brasco o Infiltrados, donde se analiza la relación que acaban teniendo el investigador y el investigado, y que acaba desembocando en el conflicto moral que se desata entre traicionar la confianza de alguien que acaba formando parte de tu vida, o “servir a tu país”, que si bien a nosotros nos puede sonar a patriotismo barato, allí se lo toman bastante en serio (aunque de todas formas, ellos han ganado tantos mundiales de fútbol como nosotros, así que el sentimiento patriótico tampoco debe ser tan útil): aquí no hay verdadera relación humana entre O’Neill y Hansen, a pesar de que vayan juntos a misa.

También en algunas escenas nos intentan introducir las repercusiones familiares que le trae el caso a O’Neill, pero como el personaje de su esposa Juliana (Caroline Dhavernas) no está excesivamente bien perfilado, nunca parecen creíbles sus reacciones, así que se echa en falta algo más de tensión dramática. En realidad, toda la película adolece del mismo problema: nunca hay un conflicto verdaderamente intenso que nos haga temer por el destino del protagonista, o que genere algo de emoción. Todo está correctamente filmado, interpretado y guionizado, sin duda, pero nunca hay una verdadera intriga del tipo “a ver cómo sale de esta”, salvo en una escena un tanto extraña que se produce casi al final en un bosque, y que no desvelaremos aquí.

A nivel actoral no hay peros que ponerle a El espía: Chris Cooper encarna con soltura a un personaje decididamente ambiguo e inquietante, mientras que Ryan Phillippe tampoco desentona a su lado. El resto del reparto cumple, si bien los secundarios no tienen un peso demasiado importante en la trama.

El espía es una película bien hecha, entretenida y profesional, pero a pesar de todo, le falta algo de alma para acabar de enganchar y hacerse inolvidable. Todo resulta bastante frío y aséptico, tendiendo más hacia el docudrama que hacia el cine clásico de espías. Con razón Hansen no se fiaba de la tecnología.

Valoración: regular.

Ficha en IMDb.

Web oficial en español.


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