Título original: I Am Legend.
Nacionalidad: USA.
Año: 2007.
Duración: 101 min.
Dirección: Francis Lawrence.
Guión: Mark Protosevich y Akiva Goldsman; basado en la novela de Richard Matheson.
Intérpretes: Will Smith (Robert Neville), Alice Braga (Anna), Dash Mihok (Macho Alpfa), Salli Richardson (Zoë), Willow Smith (Marley), Charlie Tahan (Ethan).
Producción: Akiva Goldsman, James Lassiter, Erwin Stoff, David Heyman y Neal Moritz.
Música: James Newton Howard.
Fotografía: Andrew Lesnie.
Montaje: Wayne Wahrman.
Diseño de producción: Naomi Shohan.
Hacía ya tiempo, posiblemente desde El día de mañana, que no veíamos por aquí algún ejemplo de cine de catástrofes que tan en boga estaba en los años 70, y precisamente, ha sido un remake, nueva versión, adaptación o como quieran llamarlo, de El último hombre… vivo, donde Charlton Heston, sin nadie a quien dispararle con su rifle durante el día, campaba por L.A. y se veía una y otra vez Woodstock.
Ahora es Will Smith el que hace de Robert Neville, convertido en un científico del ejército que, tras perder a toda su familia y ver cómo una supuesta cura contra el cáncer (descubierta por Emma Thompson, ojito) acababa dejando desierto el mundo entero, vive junto con su perra Sam mientras intenta desesperadamente encontrar una cura para los infectados.
Will Smith es uno de esos pocos actores sobre los que puede descansar una película, sin que al respetable le entren ganas de estrangularle o de ingerir la cápsula de cianuro, y Soy leyenda no es una excepción a esta regla. Quizás desde que Tom Hanks hizo el vuelo de prueba del avión de Perdidos no veíamos a un actor ocupar tantos minutos de pantalla en solitario, y conseguir mantener entretenido al público, aunque sea a base de hacer dominadas en barra, y compartir siempre pantalla con algún familiar; en este caso, su hija Willow (sin parentesco con el adorable enano).
La peli empieza bien, avanza un poco peor, cae algunos momentos en el tedio, y acaba de forma abrupta, y, si me apuran, de manera no muy comprensible. Todo como resultado de un guión que prefiere adentrarse en la acción más simple que en la exploración de algunos conceptos que sí que se apuntan en la peli, pero que se acaban dejando fuera, a mayor gloria de la explosión y de la pelea. Que yo no digo que no deban estar, ojo, pero sí que da la impresión de que había que justificar los 300 millones gastados, posiblemente en el sueldo de Smith, porque los infectados parecen haber salido de Blade II, y lucen en pantalla bastante mal, para ser sinceros.
El responsable de la cinta es Francis Lawrence, cuya única referencia en el cine es Constantine, y proviene de… bueno, seguro que no les lleva mucho adivinarlo, ¿verdad? Sí, claro, del mundo del videoclip. No es que lo haga especialmente mal, e incluso hay algún momento interesante (la inquietante presentación por primera vez de los infectados, por ejemplo, de espaldas a Neville), pero en las peleas no nos enteramos de mucho, a pesar de que sea un tipo negro de dos metros contra el hermano feo de Gollum.
Aún así, como la cosa no se extiende mucho más de los 100 minutos, y a Smith le sobra carisma, se deja ver con agrado mientras uno no se empiece a hacer demasiadas preguntas sobre cómo ha hecho el Macho Alfa para aprender manualidades, o por qué es peor el frío de Vermont que el del crudo invierno neoyorquino. Afortunadamente, por lo que vemos en la película, ninguno tendrá que tragarse en los cines Batman vs. Superman. Ya es algo.
Valoración: regular.

Bastante de acuerdo, si fuera otro en lugar de Smith, probablemente estaríamos hablando de un desastre cinematográfico…
Esta pelicula tiene una primera media hora muy buena, pero como bien apuntas, decae sin remedio hasta el final por la necesidad de introducir acción a raudales y justificar el presupuesto. Personalmente me da la impresión (hay un final alternativo que se podrá ver en el dvd), de que el director ha tenido algún tipo de desacuerdo con los productores, porque parece un quiero y no puedo, ese “dejadme solo, productores” que hubiera hecho de esta película un producto infínitamente mejor. La versión del 71 de Boris Sagal, dejando de lado lo cutre del aspecto de Mazias y sus acólitos y la estética setentera, fué muchísimo mejor. Precisamente hoy que tengo pensado acercarme a una libreria del centro a ver si tienen “Dersu Uzala” del capitán Vladimir Arseniev, aprovecharé para pillarme el de Matheson y disfrutar de una vez de la historia del último hombre vivo sobre la tierra en todo su esplendor. Un saludo y buena crítica.