Promesas del Este

30 11 2007

promesasdelesteTítulo original: Eastern Promises.
Nacionalidad: Reino Unido, Canadá y USA.
Año: 2007.
Duración: 100 min.
Dirección: David Cronenberg.
Guión: Steve Knight.
Intérpretes: Viggo Mortensen (Nikolai Luzhin), Naomi Watts (Anna Khitrova), Vincent Cassel (Kirill), Armin Mueller-Stahl (Semyon), Sinéad Cusack (Helen), Jerzy Skolimowski (Stepan), Josef Altin (Ekrem), Mina E. Mina (Azim), Aleksandar Mikic (Soyka), Sarah-Jeanne Labrosse (Tatiana).
Producción: Paul Webster y Robert Lantos.
Música: Howard Shore.
Fotografía: Peter Suschitzky.
Montaje: Ronald Sanders.
Diseño de producción: Carol Spier.

David Cronenberg parece haber resucitado en los últimos tiempos, sobre todo ahora que ha encontrado su actor fetiche en Viggo Mortensen, con el que también firmó su anterior película, Una historia de violencia. Ahora, exploran juntos el submundo de la Mafia Rusa.

Anna (Naomi Watts) es comadrona en un hospital londinense, al cual llega una adolescente rusa embarazada, que muere durante el parto. Anna encuentra el diario de la chica y se propone localizar a su familia, para que se hagan cargo del bebé. Para ello acude al dueño de un restaurante ruso, Semyon (Armin Mueller-Stahl), que bajo su encantadora apariencia, es líder de la familia mafiosa rusa Vory V Zakone. El diario representa una amenaza para él, al igual que el poco autocontrol que demuestra su hijo Kirill (Vincent Cassel), aunque Nikolai (Viggo Mortensen), su chófer y amigo íntimo, procura sacarle de los numerosos líos en los que se mete. A causa del diario, las vidas de Anna y su familia acabarán cruzándose con el camino de Nikolai y de la hermandad.

Las notas de producción cuentan el inmenso esfuerzo que hicieron los actores para adaptar sus acentos al ruso, e incluso Viggo Mortensen tuvo a bien aprender a hablarlo, y ni corto ni perezoso, se fue a la Madre Rusia a practicarlo. Esto da idea de la entrega y versatilidad de este hombre, que lo mismo se dedica a degollar orcos, que a combatir con los tercios españoles. Lamentablemente, en la versión doblada se ha perdido ese trabajo, así que todos parecen haber salido de entre los enemigos de James Bond.

No se ha perdido, sin embargo, la contención que demuestra con su personaje, permitiéndose sólo alguna mueca ocasional, y aunque es verdad que el T-800 es más expresivo, tal economía de gestos encaja a la perfección con el papel. En el otro extremo, está Cassel, que va sumando pelis a su ya larga lista de tipos poco recomendables, en los que parece sentirse especialmente cómodo. En general, todos hacen un gran trabajo, si bien no hay ninguna escena especialmente diseñada para el lucimiento de los intérpretes.

Lo que sí hay son escenas verdaderamente violentas, y aunque Cronenberg no se recrea especialmente en la sangre, tampoco evita mostrarla hasta sus últimas consecuencias, así que puede ser delicada de ver para algunos estómagos débiles. Afortunadamente, como no es una peli española, no veremos toros moribundos ni aves en su estertor final, sino pura y simplemente humanos dándose leña. Y en algunos casos, a pelo (los que la vean lo entenderán).

El ritmo es en general, pausado, que no lento, y constante, salvo en las escenas antes comentadas, y, a pesar de que no se pierde tiempo casi en presentaciones de los personajes, sí quedan vivamente definidos gracias a un gran guión, obra de Steven Knight, que no necesita profundizar excesivamente en la psicología de los implicados: sus acciones, sus decisiones, sus reacciones, les van definiendo a la perfección. También el ambiente londinense ayuda a sumergirse en la obra, con sus tonos fríos, casi sin vida, y su ambiente lluvioso.

Todo ello ayuda a Cronenberg a dar forma a una obra dura y directa, narrada desde la distancia, pero no por ello exenta de emoción e impacto. Sin duda, una gran película.

Valoración: excelente.

Ficha en IMDb.

Web oficial en español.





El asesino (War)

16 11 2007

elasesinowarTítulo original: War.
Nacionalidad: USA.
Año: 2007.
Duración: 103 min.
Dirección: Philip G. Atwell.
Guión: Lee Anthony Smith y Gregory J. Bradley.
Intérpretes: Jet Li (Rogue), Jason Statham (Jack Crawford), John Lone (Chang), Devon Aoki (Kira), Luis Guzmán (Benny), Saul Rubinek (Dr. Sherman), Ryo Ishibashi (Shiro), Sung Kang (Goi), Nadine Velazquez (Maria), Andrea Roth (Jenny Crawford), Mark Cheng (Wu Ti).
Producción: Steven Chasman, Christopher Petzel y Jim Thompson.
Música: Brian Tyler.
Fotografía: Pierre Morel.
Montaje: Scott Richter.
Diseño de producción: Chris August.

Al igual que la sola mención de Brad Pitt y George Clooney en una película hace que nos imaginemos trajes elegantes, sitios caros y fina ironía, la aparición en una película de acción de nombres como Jet Li y Jason Statham evoca adrenalina, sudor varonil, y más palos que en un DVD de lucha libre.

Resulta que Jason Statham hace de Jack Crawford, un agente del FBI que, desde el asesinato a sangre fría de su compañero, en el que también mueren la mujer e hija de éste, busca venganza. El responsable del crimen es Rogue (Jet Li), un peligrosísimo asesino a sueldo que está haciendo estragos en una de las principales familias Yakuza de San Francisco, y que, para mantenerse en el anonimato, se hace la cirugía cada menos tiempo que Marujita Díaz.

El asesino (War) va pasando por absolutamente todos los topicazos del cine de acción: la venganza ante la muerte de seres queridos, el asesino que viste de marca y usa un deportivo que es de todo menos discreto, la visita a los clubes de striptease… no falta ni siquiera el matrimonio deshecho por la obsesión y la culpa.

La realización de Philip G. Atwell es, por decirlo delicadamente, incomprensible. En los primeros minutos de película se establece de manera inequívoca que Rogue tiene una marca propia: emplea balas de titanio. Pues bien, a los quince minutos de peli, Crawford vuelve a encontrarse en una masacre, y se topa con los casquillos de las balas de titanio. En ese momento, el director considera que es posible que alguien ya se haya olvidado de qué significaba eso, y nos obsequia con un flashback donde se repasa lo que ocurrió en los catorce minutos anteriores. Lo nunca visto. Eso sí, a medida que avanza la historia (es un decir), y se mezclan personajes, tramas y situaciones varias, no se tienen reparos en hacerlo todo de la forma más confusa posible, para preparar un giro final inesperado, que haga ridícula e inútil toda reinterpretación de la película.

Pero más allá de lo poco convincente de guión o dirección, lo peor de todo es que cojas a Li y a Statham, y no se te ocurra hasta que quedan 10 minutos para el final que estos tipos están aquí para darse yoyas. Es decir, 103 minutos de película de los cuales se emplean unos cinco, siendo generosos, en escenas de acción. Y es que en esta cinta, Statham tiene más líneas de diálogo que en todas sus anteriores películas juntas, lo cual no ayuda mucho. Cómo será la cosa, que hasta habla en japonés. Lo poco que hay, además, está fatal rodado, y acaba mareando más que la propia web de War (abajo tienen el link, por si quieren comprobar el aguante de su estómago). Una persecución cutre, unos tiritos para que el respetable no acabe de coger el sueño, y hala, otra horita y media larga tirada a la basura. Para que luego digan que no hacen falta los guionistas.

En fin, una tortura que ni siquiera tiene la decencia de ser breve, y que hace que dos “duros” como Jet Li y Jason Statham parezcan ancianitas que se juegan la dentadura postiza al ajedrez. Tan apetecible como un bocadillo de arena. Y por si fuera poco, sale Devon Aoki.

Valoración: mala.

Ficha en IMDb.

Web oficial.





Resident Evil: Extinción

11 11 2007

residentevilextincionTítulo original: Resident Evil: Extinction.
Nacionalidad: USA, Francia, Australia, Alemania y Reino Unido.
Año: 2007.
Duración: 95 min.
Dirección: Russell Mulcahy.
Guión: Paul W.S. Anderson; basado en el videojuego de Capcom.
Intérpretes: Milla Jovovich (Alice), Oded Fehr (Carlos), Ali Larter (Claire), Iain Glen (Dr. Isaacs), Ashanti (Betty), Spencer Locke (K-Mart).
Producción: Bernd Eichinger, Samuel Hadida, Robert Kulzer, Jeremy Bolt y Paul W.S. Anderson.
Música: Charlie Clouser.
Fotografía: David Johnson.
Montaje: Niven Howie.
Diseño de producción: Eugenio Caballero.

En teoría, con Resident Evil: Extinción se cierra la serie de películas basadas en el famoso videojuego de Capcom, si bien, quitando ciertos parecidos argumentales, en poco se parecen a la saga que se hizo famosa en Playstation, y posteriormente en varias plataformas. Eso sí, en las consolas no aparecía la Jovovich, así que algo sí que hemos ganado.

Nos encontramos en el desierto de Nevada, unos años después del primer brote del Virus-T, y Alice (Milla Jovovich) vaga por el desierto, intentando mantenerse lejos de los satélites de búsqueda de la Corporación Umbrella. Alice acaba encontrándose con un convoy de supervivientes de Racoon City, y juntos se dirigirán hacia Alaska, hacia un lugar donde la infección no ha llegado. Y entre medias, habrá tiros, explosiones y salpicaduras de sangre de sobra para anegar Las Vegas del rojo elemento.

La película empieza con Milla Jovovich desnuda, y muchos se temerán que a partir de ahí todo irá a peor. Y en realidad, es bastante cierto, aunque tampoco es de echarse las manos a la cabeza. Supongo que es gracias a que el guión de Paul W.S. Anderson (que además resulta ser el noviete de la guapa modelo ucraniana), aunque posiblemente no merezca ser salvado del fuego purificador, tampoco se dedica a insultar la inteligencia del espectador. Al menos, constantemente, que también tiene sus momentos.

Además, la dirección se ha dejado en manos de Russell Mulcahy, responsable de Los Inmortales, si bien tras eso, lo más reseñable de su carrera cinematográfica ha sido otra película con Christopher Lambert: dejo en manos del lector intuir lo que eso significa. Así, hay menos sobreabuso de planos de duración infinitesimal, y en general, en las peleas puede distinguirse sin demasiada dificultad a Alice de un zombie putrefacto.

Eso sí, muchas veces la película se tambalea cerca del sopor, y los momentos de no acción se desperdician en diálogos vacíos, y que nada aportan a los personajes, así que su vida o su muerte carecen de impacto o interés. De todas formas, está claro que la peli es un exclusivo lucimiento de las habilidades (físicas, que no interpretativas) de la Jovovich. Ahí cumple más o menos bien, aunque nunca llega a ser verdaderamente espectacular, y al final, tampoco se sale de la fórmula “zombis atacan-secundarios mueren-más zombis atacan”.

En suma, es un entretenimiento discreto, que no llega a aburrir del todo, pero que tampoco se sale de la mediocridad. Un Mad Max con zombies, y con una protagonista considerablemente más atractiva: por desgracia, ya hemos visto más de una vez a Mel Gibson con falda, y desde luego, está en seria desventaja.

Valoración: regular.

Ficha en IMDb.

Web oficial en español.