El Orfanato

20 10 2007

elorfanatoTítulo original: El Orfanato.
Nacionalidad: España.
Año: 2007.
Duración: 100 min.
Dirección: Juan Antonio Bayona.
Guión: Sergio G. Sánchez.
Intérpretes: Belén Rueda (Laura), Geraldine Chaplin (Aurora), Fernando Cayo (Carlos), Roger Príncep (Simón), Mabel Rivera (Pilar), Montserrat Carulla (Benigna), Andrés Gertrudix (Enrique), Edgar Vivar (Balabán).
Producción: Joaquín Padró, Mar Targarona y Álvaro Augustín.
Producción ejecutiva: Guillermo del Toro.
Música: Fernando Velázquez.
Fotografía: Óscar Faura.
Montaje: Elena Ruiz.

¡Albricias! Al fin ha llegado el momento de hablar de la película que tantos parabienes ha recibido, y que representará al cine patrio en los Oscar. Después de la brutal campaña de publicidad, por fin se desvela la incógnita: ¿realmente merece la pena?

El Orfanato sigue la fórmula, ya bien conocida por todos, de thriller sobrenatural + niño. En este caso, el niño es Simón (Roger Príncep), que vive con sus padres Laura (Belén Rueda) y Carlos (Fernando Cayo) en un antiguo orfanato en el que se crió Laura, y que quiere reconvertir en una residencia de discapacitados. En plena fiesta de inauguración, Simón desaparece, con lo que el mundo de Laura empezará a derrumbarse a su alrededor.

Eso a grandes rasgos, porque es evidente que este tipo de películas tiene su principal aliciente en sus giros de guión y sus sobresaltos. Aquí, a pesar de que en pocas ocasiones se busca el efectismo, sí que hay unas cuantas concesiones al género, incluida alguna que otra escena de casquería, signo inequívoco de que detrás de todo esto está Guillermo del Toro controlando la producción.

El director, el debutante Juan Antonio Bayona, realiza un gran trabajo tras las cámaras: la tensión está bien conseguida, la composición de las escenas tiene un punto clásico que se agradece en estos tiempos de montaje frenético, y no abusa de los golpes de sonido (que no abuse no quiere decir que no haya, ojo). En su lugar, dota a la cinta de un ritmo bastante pausado que, aunque a veces tenga momentos en los que no pasa nada, resulta adecuado para la narración.

Hay que decir, no obstante, que el guión del asturiano Sergio G. Sánchez cae en unos cuantos tópicos del género, y que no tiene reparos en meter alguna que otra pista falsa para despistar a la concurrencia, lo que no queda demasiado elegante. De todas formas, funciona suficientemente bien para lo que se pide en una peli así, si bien queda la sensación de que hay por ahí varios cabos sueltos que impiden que El Orfanato salga redonda.

Belén Rueda ha ido perdiendo atractivo desde los tiempos de Vip Noche a medida de que ha ido ganando reputación como actriz. Desde luego, a nivel actoral, El Orfanato se sustenta casi al 100% en su presencia en pantalla, y sale bastante bien librada, al igual que el niño, Roger Príncep, que consigue no resultar odioso. Y eso, en un actor infantil español, tiene mérito, y mucho.

Así que, El Orfanato, sin ser perfecta, vuelve a demostrar que si se pone interés, el cine español es capaz de rayar a la misma o incluso a superior altura que las producciones que nos vienen del otro lado del charco, y que así sí es posible atraer a gente a ver cine patrio, y que ni siquiera nos acordemos de que estamos pagando dos veces la entrada. A ver si el mensaje cala. Aunque tengamos que tener a del Toro controlando la cosa.

Valoración: buena.

Ficha en IMDb.

Web oficial en español.





Wolf Creek

6 10 2007

wolfcreekTítulo original: Wolf Creek.
Nacionalidad: Australia.
Año: 2005.
Duración: 104 min.
Dirección: Greg McLean.
Guión: Greg McLean.
Intérpretes: John Jarratt (Mick Taylor), Cassandra Magrath (Liz Hunter), Kestie Morassi (Kristy Earl), Nathan Phillips (Ben Mitchell), Andy McPhee (Barry), Phil Stevenson (mecánico), Geoff Revell (dependiente de la gasolinera), Andy McPhee (Bazza).
Producción: Greg McLean y David Lightfoot.
Música: François Tétaz.
Fotografía: Will Gibson.
Montaje: Jason Ballantine.
Diseño de producción: Robert Webb.

Este Greg McLean, director y guionista de Wolf Creek aún debe de estar frotándose los ojos de incredulidad viendo el éxito de su cinta: con un escaso millón de dólares de presupuesto, lleva recaudados más de 27. Ver para creer, sin duda. Y es que muy bajo ha puesto el listón el cine de terror actual para que esta producción australiana haya conseguido parabienes del público, y lo que es más sorprendente, de la crítica. O eso, o es que la frase “basado en hechos reales” sigue haciendo que la gente pique, que no lo tengo muy claro.

Podría cortar y pegar el argumento de otras películas, pero haré el esfuerzo de escribirlo desde cero. Liz (Cassandra Magrath), Kristy (Kestie Morassi) y Ben (Nathan Phillips) viajan por la interminable Australia para pasar un día de picnic en el asombroso cráter de Wolf Creek, que resulta estar en el lugar más alejado del Universo conocido. A estos jovenzuelos incautos se les estropea la “junta de la trócola” y se quedan allí tirados hasta que aparece el afable Mick Taylor (John Jarratt), que se ofrece a acercarles a su campamento y arreglarles el coche. El resto se lo tendrán que imaginar, o lo que es peor, verlo con sus propios ojos.

Una cosa que al parecer ha llamado bastante la atención del respetable es la manera de rodar. Así, en plan cámara en mano, con multitud de primeros planos de los protagonistas. Ese afán de conseguir un aspecto documental hace que muchas de las cosas que pasan sean absolutamente intrascendentes, tanto para el desarrollo de los personajes como para el desarrollo de la propia. Claro que no es esperable que haya grandes diálogos, pero rellenar metraje a base de conversaciones sobre lo raro que está el clima, o con innumerables planos de los protagonistas durmiendo o bostezando acaba haciéndolo todo bastante aburridillo, aunque es verdad que sin todo eso, la peli más bien se quedaría en tráiler.

Además, hasta que pasa algo realmente inquietante, Wolf Creek se tira sus buenos tres cuartos de hora, lo que en una película de estas características no resulta demasiado bueno, al menos si se quiere que el público esté más atento a la pantalla que al que está roncando en el asiento de al lado. Aunque casi es peor cuando empieza a pasar algo, porque es cuando uno se da cuenta de que todo lo que ocurre carece de sentido (uno podría llegar a pensar que ponerse delante de un foco en plena oscuridad no es la mejor manera de esconderse de un psicópata), y a pesar de su aparente búsqueda de realismo, cae una y otra vez en todos los tópicos del slasher juvenil.

Gracias a la oscuridad predominante, no es necesario que ni actores ni director tengan una capacidad especial, aunque ninguno parece hacerlo especialmente mal. Posiblemente hasta los recién salidos de la teletienda lo pudieran afrontar con garantías. Eso sí, McLean prefiere no abusar del sobresalto sonoro, e intenta ir creando tensión a base de usar poca luz, y tomas que den poca información del entorno, para aumentar la sensación de agobio. Aunque no es Hitchcock, el hombre se desmarca un poco de la fórmula grito/susto/salto y sus diferentes permutaciones, lo que es de agradecer.

En fin, aburridilla y bastante previsible, aunque remonte un poco en los últimos minutos. Y lo que es peor, parece destinada a secuela.

Valoración: mala.

Ficha en IMDb.

Web oficial en español.





Planet Terror

4 10 2007

planetterrorTítulo original: Planet Terror.
Nacionalidad: USA.
Año: 2007.
Duración: 105 min.
Dirección: Robert Rodriguez.
Guión: Robert Rodriguez.
Intérpretes: Rose McGowan (Cherry), Marley Shelton (Dakota Block), Freddy Rodriguez (Wray), Josh Brolin (Dr. William Block), Jeff Fahey (J.T.), Michael Biehn (sheriff Hague), Naveen Andrews (Abby), Stacy Ferguson (Tammy).
Producción: Robert Rodriguez y Elizabeth Avellan.
Música: Robert Rodriguez.
Fotografía: Robert Rodriguez.
Montaje: Robert Rodriguez y Sally Menke.
Diseño de producción: Steve Joyner y Caylah Eddleblute.

Pocas películas veremos con tal vocación de divertimento como las del proyecto de Robert Rodríguez y Quentin Tarantino llamado Grindhouse. El nombre de Tarantino no sólo ha servido, pues, para que elementos sospechosos como Eli Roth hayan esparcido su semilla (cinematográfica, claro) por el mundo, sino también para sacar adelante este curioso homenaje al cine de serie Z.

Abby (Naveen Andrews) es un genetista que trabaja en un arma biológica la cual convierte a personas normales en una especie de zombis agresivos. Las vidas de la go-go Cherry (Rose McGowan) y su novio de misterioso pasado El Wray (Freddy Rodríguez) van a cruzarse con las de otros ciudadanos que luchan por sobrevivir, como la dra. Dakota Block (Marley Shelton), el sheriff Hague (Michael Biehn) o su hermano, el gran genio de la parrillada J.T. (Jeff Fahey).

La película empieza con el que se consideraba falso tráiler de Machete, aunque como ven en el enlace, al parecer se está rodando de verdad, con Danny Trejo a la cabeza. Tras eso, llega el largometraje principal. Como homenaje al género, hay rayas y defectos de celuloide durante todo el metraje: si bien es suficiente para apreciarlo si a uno le da por fijarse, está hecho de forma que a nadie llegue a molestarle la proliferación de parásitos, aunque viendo cómo está el panorama de las salas de cine, tampoco es extraño ver fallos y rayones en cualquier producción, pelis de animación incluidas.

Los efectos especiales tiran también por lo clásico: prótesis, especialistas, y decorados de verdad, en contraposición a lo que últimamente se estila. En el fondo, eso es lo que más aire retro genera, ya que en cuestión de presupuesto y actores la cosa está a varios milenios-luz. En realidad, a mí me parece que lo del “homenaje” es una forma como otra cualquiera de llamarlo, porque salvo el momento en que los supervivientes se ocultan en la parrilla (que aquí no destriparemos, pero que tiene que ver con un rollo de película extraviado y el pasado misterioso de El Wray), no hay mucha más justificación para ello. Tarantino, aparte de llenar su peli de referencias a aquellas producciones, lo usaba para contraponer dos visiones radicalmente opuestas de una historia igual en apariencia. Rodríguez, sin embargo, lo hace para rodar lo que le ha dado la gana. Es más, se asegura de ello encargándose de dirección, guión, música, fotografía, montaje y qué se yo cuantas cosas más. Hasta es posible que haya sido él quien hacía la colada.

El espíritu gamberro de Planet Terror se transmite por toda la cinta: gore a manos llenas (seguro que ha batido un récord de desmembramientos por minuto), sangre a borbotones (los tiros no sólo hacen boquetes, sino que revientan a la gente), muertes “políticamente incorrectas”, y sobre todas las cosas, la mezcla infalible de chicas sexys y ultraviolencia, que demuestra que los gustos no han cambiado tanto desde entonces.

Entre los actores, destaca Freddy Rodríguez (sin parentesco con Robert), por lo divertidas que son sus escenas de acción, y Rose McGowan, por la escasa ropa que luce, si bien parece confundir a menudo la mirada provocativa con entornar los ojos como si le diese el sol. Está también presente la típica troupe que acompaña a Rodríguez, Tarantino incluido, y hay algunos cameos que dejaremos sin revelar, aunque posiblemente los mejores momentos pertenecen a dos grandes clásicos del cine fantástico como Michael Biehn (Terminator) y Jeff Fahey (El cortador de césped).

Creyendo firmemente como creo que Tarantino le podría dar varias lecciones de cine a Rodríguez, también creo sinceramente que Planet Terror no sólo es bastante más ligera que Death Proof, sino que resulta más compensada en cuanto a su ritmo, y, a pesar de ser más larga, también es más divertida. Siempre que el concepto que propone Rodríguez sea del agrado del espectador, claro, que hay que contar con los que vayan esperando una gran historia, maravillosas interpretaciones, y disecciones profundas de los personajes. Al menos, una de las tres cosas se la encontrarán. ¿Adivinan cuál?

Valoración: buena.

Ficha en IMDb.

Web oficial.