2001: Una odisea del espacio

27 09 2007

2001unaodiseadelespacioTítulo original: 2001: A Space Odyssey.
Nacionalidad: Reino Unido y USA.
Año: 1968.
Duración: 141 min.
Dirección: Stanley Kubrick.
Guión: Stanley Kubrick y Arthur C. Clarke; basado en la historia “El centinela” de Arthur C. Clarke.
Intérpretes: Keir Dullea (Dr. David Bowman), Gary Lockwood (Dr. Frank Poole), William Sylvester (Dr. Heywood R. Floyd), Douglas Rain (voz original de HAL 9000).
Producción: Stanley Kubrick.
Música: música clásica.
Fotografía: Geoffrey Unsworth y John Alcott.
Montaje: Ray Lovejoy.
Dirección artística: John Hoesli.

Vamos hoy con un gran clásico, para que no se diga que en esta página no se fomenta la cultura y la veneración por nuestros mayores. Stanley Kubrick se encargó de producir, dirigir, guionizar y no compuso la música porque ya tenía a Alex North para hacerlo (aunque tuvo el curioso detalle de no emplearla sin comunicárselo a North, que se enteró el día del estreno) de 2001: Una odisea del espacio, que sigue impactando a cualquiera que se adentre en ella con un mínimo de curiosidad e interés.

La historia, si es que puede llamarse así, se compone de varios fragmentos cuya única aparente interconexión es un monolito, el cual ha sido objeto de innumerables interpretaciones. Arrancamos en “el amanecer del hombre” y acabamos “más allá del infinito”, como decía Buzz Lightyear. Entre medias, una misión a Júpiter, consecuencia de que otro monolito (¿o es el mismo?) ha sido descubierto en la Luna. El éxito de dicha misión no está en manos humanas, sino en unas virtuales que corresponden al ordenador con IA más avanzado existente, HAL 9000, que incluso parece tener sentimientos.

Se pueden hacer millones de comentarios sobre lo que Kubrick quiso decir (siempre conservaremos esa duda), sobre quién o qué es el responsable de la aparición del monolito, si eran necesarios esos viajes psicodélicos de larga duración… pero no es el propósito del comentario. Las interpretaciones son tan variadas como aquellos que la contemplan, y abajo encontrarán un link con una de las más extendidas.

Cuesta imaginarse qué pensaron aquellos que se metieron en la sala por primera vez, hace casi cuatro décadas, ante tan apabullante virtuosismo técnico y narrativo. Kubrick asombra con todo lo que es capaz de narrar sin emplear apenas diálogos, con un tono tan aséptico que sobrecoge (la secuencia entre el ordenador central y los hibernados es un claro ejemplo). Las naves bailan al ritmo que marca Johann Strauss hijo (qué mejor analogía para esos movimientos que los compases de El Danubio Azul), y los monos evolucionan mientras suena Así habló Zarathustra, de Richard Strauss (sin parentesco con Johann).

Cada fotograma es una obra de arte en sí mismo: el encuadre, la composición, el colorido… no hay cosa suficientemente pequeña como para escapar a la cámara de Kubrick, maníaco del detalle. Los efectos visuales, revolucionarios para la época, siguen funcionando como el primer día. Ciertos detalles, como la ropa o el mobiliario, chirrían un poco, pero va a ser difícil ver una mezcla más perfecta de minimalismo y psicodelia que en esta epopeya cósmica.

Complicada, multirreferencial, abstracta, pausada, tensa, emocionante, absorbente… no hay suficientes calificativos para 2001: Una odisea del espacio. No hay tampoco un término medio en cuanto a su apreciación: se ama o se odia, pero no causa indiferencia. Esperemos que en 2008, cumpliéndose su 40 aniversario, nos den una nueva oportunidad de visionarla en la gran pantalla, y le descubramos nuevas lecturas.

Valoración: obra maestra.

Ficha en IMDB.

Web oficial.

Una posible explicación.





Cabeza de muerte (Fungus mortalitas)

22 09 2007

cabezademuerteTítulo original: Shrooms.
Nacionalidad: Irlanda.
Año: 2007.
Duración: 86 min.
Dirección: Paddy Breathnach.
Guión: Pearse Elliott.
Intérpretes: Lindsey Haun (Tara), Jack Huston (Jake), Max Kasch (Troy), Maya Hazen (Lisa), Alice Greczyn (Holly), Rob Hoffman (Bluto), Don Wycherley (Bernie), Sean McGinley (Ernie).
Producción: Paddy McDonald y Robert Walpole.
Música: Dario Marianelli.
Fotografía: Nanu Segal.
Montaje: Dermot Diskin.
Diseño de producción: Mark Geraghty.

Mira que me he visto innumerables cintas de terror, incluidas algunas que desearía haber olvidado ya, pero jamás me había encontrado con una cuyo principal argumento trata de la ingesta de hongos alucinógenos. Y el director irlandés responsable, Paddy Breathnach, ha conseguido dejar claro por qué nadie lo había hecho antes. Cabeza de muerte (Fungus mortalitas) es un verdadero espanto.

Así, tenemos a cinco universitarios estadounidenses: Tara (Lindsey Haun), Lisa (Maya Hazen), Troy (Max Kasch), Holly (Alice Greczyn) y Bluto (Robert Hoffman), que se van de viaje a Irlanda, donde les espera el novio de Tara, Jake (Jack Huston, nieto de John Huston y sobrino de Anjelica), para introducirles en el mundillo del viaje con setas. Quizás no sea el bosque indicado para hacerlo, porque cerca de donde acampan existe un antiguo internado con una terrible historia, y algo que puede acabar matándoles a todos.

Supongo que les parecerá extraño hacer un viaje semejante con la única motivación de ponerse ciego con las setas irlandesas, pero les garantizo que eso es, posiblemente, lo más lógico que ocurrirá en toda la película. Después pasarán cosas que ni los mismísimos Mulder y Scully podrían explicar. Para empezar, deciden dejar todos los móviles en el coche, para que en plena alucinación no se les ocurra hacer ninguna llamada inoportuna. Pues bien, ¿a quién le dan las llaves del coche? Al colega menos de fiar de todo el grupo.

No sólo eso, sino que, al poco de que Jake explique que la “cabeza de muerte” del título es la seta más peligrosa del bosque, Tara, la más modosita y responsable del grupo, se la zampará sin dudarlo un instante. Y a partir de ahí, casi todo lo importante que pasa en la peli se verá (es un decir) a través de las alucinaciones y premoniciones de la propia Tara, para que el director nos pueda deleitar (es otro decir) con montajes abruptos, cambios de velocidad, imágenes con mucho grano y esas cosas que quedan tan vanguardistas.

Como ya he dicho, casi todo lo (supuestamente) interesante ocurre en visiones, así que de tensión o de terror, poquito. Además, los personajes, a pesar de estar bajo una amenaza, cada uno se va por su lado despreocupadamente, y lo que es más, muchas veces parecen querer alejarse más de los demás. Encima, todo lo que pasa está encaminado a una sorpresa final, que no es tal, en parte porque ya se intuye desde muy al principio, y en parte porque está fatalmente presentada.

Un bodrio que hace pensar si no era el propio director el que se encontraba también bajo los efectos de las setas de la risa, ya que al parecer el guionista sí lo estaba.

Valoración: pésima.

Ficha en IMDb.

Web oficial en español.





Patinazo a la gloria

19 09 2007

patinazoalagloriaTítulo original: Blades of Glory.
Nacionalidad: USA.
Año: 2007.
Duración: 93 min.
Dirección: Will Speck y Josh Gordon.
Guión: Jeff Cox, Craig Cox, John Altschuler y Dave Krinsky; basado en un argumento de Busy Philipps.
Intérpretes: Will Ferrell (Chazz Michael Michaels), Jon Heder (Jimmy MacElroy), Will Arnett (Stranz Van Waldenberg), Amy Poehler (Fairchild Van Waldenberg), William Fichtner (Darren MacElroy), Jenna Fischer (Katie Van Waldenberg), Craig T. Nelson (entrenador).
Producción: Ben Stiller, John Jacobs y Stuart Cornfeld.
Música: Theodore Shapiro.
Fotografía: Stefan Czapsky.
Montaje: Richard Pearson.
Diseño de producción: Stephen Lineweaver.

Cerca de 145 millones de dólares ha recaudado en todo el mundo la última comedia de Will Ferrell, uno de los actores que más tirón parecen tener entre el público USAmericano: como muestra, de esos 145 millones, casi 120 provienen del Nuevo Mundo. Su gran taquillazo anterior, Pasado de vueltas, parodiaba las carreras Nascar, y ahora, sigue el mismo camino, pero con el patinaje artístico.

Chazz Michael Michaels (Will Ferrell) y Jimmy MacElroy (Jon Heder) son los mejores patinadores del momento, pero no pueden soportarse el uno al otro, con lo que acabarán peleando en plena competición individual y serán condenados a no poder volver al patinaje artístico jamás. Sin embargo, aprovechando un agujero legal del reglamento, volverán a la alta competición formando pareja, con lo que tendrán que aparcar enemistades y prejuicios, sobre todo, si quieren vencer a la imbatible pareja formada por los hermanos Stranz y Fairchild Van Waldenberg (Will Arnett y Amy Poehler).

Como se podrán imaginar, el 90% del humor de la película se basa en la incomodidad de dos hombres muy hombres (uno es incluso adicto al sexo) para competir como pareja de patinaje. El otro 10% se basa en caídas y algún chispazo de ingenio de Will Ferrell, si bien no hay muchos momentos que resulten divertidos de verdad.

Quizás lo mejor de todo es que, con alguna salvedad, los números de patinaje están bastante logrados, y no “cantan” demasiado los trucos empleados para convertir a Ferrell y a Heder en patinadores estrella. Además, la música de dichos números consta de gente como Aerosmith o Queen, lo que siempre es un punto favorable.

Los actores están al nivel que se les supone en este tipo de comedias, y en general, todos se preocupan bastante de no restarle protagonismo a Ferrell, que no resulta demasiado cargante a pesar de que su personaje pasa en un instante de ser el “malo” a ser sólo un gamberrete simpático víctima de sus traumas. Heder, sin hacer nada del otro mundo, tiene un físico suficientemente peculiar para darle a su compañero de reparto la réplica adecuada. Sí que se desaprovechan algo las posibilidades de Craig T. Nelson (parodiando a su ya mítico personaje de Entrenador) o William Fitchner, pero esto es lo que hay.

Me imagino que los aficionados más familiarizados con este deporte serán capaces de apreciar mejor la crítica al patinaje artístico (si la hay, que yo no lo sé) y los cameos de famosos que salen, aunque ninguno sea especialmente divertido. Los demás se reirán más o menos, dependiendo de lo que les guste el humor de Ferrell. Y de lo bien que lleven el ver muchos hombres en mallas, claro.

Valoración: regular.

Ficha en IMDb.

Web oficial en español.





Ocean’s 13

16 09 2007

oceansthirteenTítulo original: Ocean’s Thirteen.
Nacionalidad: USA.
Año: 2007.
Duración: 122 min.
Dirección: Steven Soderbergh.
Guión: Brian Koppelman y David Levien; basado en los personajes creados por George Clayton Johnson y Jack Golden Russell.
Intérpretes: George Clooney (Danny Ocean), Brad Pitt (Rusty Ryan), Matt Damon (Linus Caldwell), Andy Garcia (Terry Benedict), Don Cheadle (Basher Tarr), Bernie Mac (Frank Catton), Ellen Barkin (Abigail Sponder), Al Pacino (Willie Banks), Carl Reiner (Saul Bloom), Elliott Gould (Reuben Tishkoff).
Producción: Jerry Weintraub.
Música: David Holmes.
Fotografía: Peter Andrews.
Montaje: Stephen Mirrione.
Diseño de producción: Philip Messina.

Steven Soderbergh ha conseguido un raro equilibrio en sus producciones: por lo general, las destinadas al entretenimiento son amenas y agradables de ver; las otras son un pestiño. Las pelis sobre el grupo de ladrones/timadores encabezados por Danny Ocean pertenecen a estas primeras.

En esta ocasión, uno de los hombres de Danny Ocean (George Clooney), el entrañable Reuben (Elliott Gould), resulta engañado y arruinado por el cruel Willie Bank (Al Pacino), propietario del casino más espectacular de Las Vegas. Ocean, ayudado por Rusty (Brad Pitt), Linus (Matt Damon) y el resto del equipo, planean sabotear la gran noche de inauguración del casino, aunque necesiten para ello recurrir a un antiguo enemigo, Benedict (Andy García).

Ocean’s 13 sigue la misma estructura de las anteriores películas, y en general, de todos los heists. A saber, planteamiento del golpe, en general, tremendamente enrevesado; nudo, en el que suele haber situaciones que parecen imposibles de resolver; y desenlace, en el que a base de varios giros imprevistos, los protagonistas se salen con la suya.

Soderbergh sigue intentando explorar los límites de su capacidad de narración, en el sentido de comprobar cuántos personajes con diálogos es capaz de meter en la trama antes de que el espectador decida dejar de prestar atención a la pantalla y pensar más en hacer ganchillo. Hay que reconocer que esta vez el director está cerca de conseguirlo: entre buenos, malos y demás, se aproxima a veinte actores con participación directa en la trama. Si encima tienes a cuatro o cinco grandes estrellas que requieren un mínimo de tiempo y de apariciones, que todo se solucione en poco más de 120 minutos obliga a ciertos equilibrismos con el guión que hace que no siempre se entienda a la perfección cada detalle que pasa.

De todas formas, esto redunda en beneficio del ritmo de la película, que no decae en ningún momento. Eso sí, tampoco deja un momento para la reflexión, ni para que el espectador pueda sentir tensión ante los inevitables contratiempos que suceden. La ausencia de interés romántico, o lo que es lo mismo, de Julia Roberts, también sirve para agilizar las cosas, y yo, al menos, lo agradecí.

Marca de la casa también es el humor y el ambiente distendido que transmite esta tercera entrega, posiblemente fruto del buen rollo entre sus componentes. Tanto es así, que no sólo hay numerosas referencias a la saga de El Padrino (teléfono dorado incluido), sino que todo está lleno de guiños: el aumento de peso de Clooney, la relación entre Brad Pitt y Angelina Jolie, e incluso se habla de Frank Sinatra (el original Danny Ocean).

Todas las interpretaciones son competentes, sin que nadie brille especialmente por encima de los demás. Al ser una peli tan multitudinaria, ninguno tiene demasiadas oportunidades de lucimiento. Sin embargo, sí que hay que destacar algo: el infame doblaje de Al Pacino, que es capaz de convertir a Michael Corleone en Paula Vázquez con faringitis. También hay pequeñas apariciones, de Julian Sands, Vincent Cassell e incluso Oprah Winfrey, no demasiado memorables, la verdad.

Entretenimiento puro y duro, aunque algo menos eficaz que en anteriores ocasiones. A ver cuánta gente mete Soderbergh en la próxima. Y si no, que se venga a entrenar a la Selección, que tiene mano dirigiendo grupos.

Valoración: regular.

Ficha en IMDb.

Web oficial en español.





Carretera al infierno

11 09 2007

carreteraalinfiernoTítulo original: The Hitcher.
Nacionalidad: USA.
Año: 2007.
Duración: 84 min.
Dirección: Dave Meyers.
Guión: Eric Red, Jake Wade Wall y Eric Bernt; basado en el guión de Eric Red para la película The hitcher (1986) de Robert Harmon.
Intérpretes: Sean Bean (John Ryder), Sophia Bush (Grace Andrews), Zachary Knighton (Jim Halsey), Neal McDonough (teniente Esteridge).
Producción: Michael Bay, Andrew Form, Brad Fuller, Charles Meeker y Alfred Haber.
Música: Steve Jablonsky.
Fotografía: James Hawkinson.
Montaje: Jim May.
Diseño de producción: David Lazan.

El director debutante de Carretera al infierno, Dave Meyers, comentaba en una entrevista que si bien habían mantenido las escenas claves de la peli protagonizada por Rutger Hauer en los ochenta, esta nueva versión era más realista. Si esto es así, ya no me extraña que haya tal cantidad de asesinatos en los USA, porque la única diferencia entre el John Ryder de esta peli y un T-1000 es que el primero no se afeita demasiado.

Jim (zachary knighton) y Grace (Sophia Bush) son una pareja de universitarios que se van de vacaciones en un Oldsmobile por esas inacabables carreteras interestatales. En plena tromba de agua que les sorprende de noche, están a punto de atropellar a un misterioso autoestopista. Algo asustados, deciden pasar de largo, aunque acaban encontrándoselo en una gasolinera cercana. El misterioso desconocido resulta llamarse John Ryder (Sean Bean) y convence a la pareja para que le acerquen al motel más próximo. Sin embargo, Ryder es un peligroso asesino que les perseguirá sin descanso para acabar con ellos.

El desatino que resulta el guión de esta peli es para hacérselo mirar, de verdad. Es cierto que el principio no está mal presentado, y la primera aparición de Ryder resulta inquietante, pero a partir de ese primer encuentro, la cosa alcanza niveles francamente absurdos. El personaje que interpreta Sean Bean no sólo es capaz de encontrar a nuestra pareja protagonista allá donde vayan, sino que es capaz de librarse de tres coches de policía y un helicóptero con una simple pistola. O de una comisaría entera con una navaja. Es más, la capacidad de Ryder de encontrar y robar vehículos en pleno desierto es superior al del protagonista del Grand Theft Auto.

Aún así, lo peor de la película es que se justifica cualquier cosa para poder meter las escenas famosas de la peli original, como la de la comisaría, la del coche familiar, o la del camión. Así, a la nula capacidad de sorprender de éstas, se le une el pensamiento del espectador de “¿pero cómo demonios hemos llegado hasta esto?”, lo que no ayuda demasiado a involucrarse en la trama.

Como tampoco ayuda que el único personaje mínimamente bien interpretado sea el del psicópata, ya que Sean Bean es lo único parecido a un actor que pasa por la pantalla. Lo mejor que se puede decir de Zackary Knight es que tiene un rostro realmente particular, y de Sophia Bush que es una mezcla entre Goya Toledo y Avril Lavigne, pero con unas bonitas piernas. Del resto no hablaré para no perjudicar más sus carreras.

En resumen, una película con un ritmo tan irregular y un guión tan penoso, que provoca bastante más estupor que tensión. Si la DGT quiere hacer que la gente lo pase mal con sus anuncios, que le pidan consejo a los guionistas.

Valoración: mala.

Ficha en IMDb.

Web oficial en español.