TMNT: Tortugas Ninja Jóvenes Mutantes

30 07 2007

tmntTítulo original: TMNT.
Nacionalidad: Hong Kong y USA.
Año: 2007.
Duración: 87 min.
Dirección: Kevin Munroe.
Guión: Kevin Munroe; basado en los personajes creados por Kevin Eastman y Peter Laird.
Intérpretes: Chris Evans (Casey Jones), Sarah Michelle Gellar (April O’Neil), Mako (maestro Splinter), Kevin Smith, Patrick Stewart (Max Winters), Zhang Ziyi (Karai), Mitchell Whitfield (Donatello), James Arnold Taylor (Leonardo), Mikey Kelley (Michelangelo), Nolan North (Raphael/Vigilante Nocturno).
Producción: Thomas K. Gray, Galen Walker y Paul Wang.
Música: Klaus Badelt.
Montaje: John Damien Ryan.
Diseño de producción: Simon Murton.

Catorce años han pasado desde la última aparición de las Tortugas Ninja en la gran pantalla; tres más desde que se estrenase el primer largometraje de imagen real con los reptiles de protagonistas. Desde entonces, no sólo ha cambiado la tecnología, de tal manera que ahora todo se nos presenta bajo animación digital, sino que incluso el estilo del cine de superhéroes es totalmente distinto: así, en la actualidad el guión parece más interesado en retratar al hombre debajo de la máscara (en este caso, bajo el caparazón), que en asombrar al público con sus hazañas imposibles.

Las Tortugas no se libran de esto tampoco, si bien hay que reconocer que el cómic original era bastante más oscuro y violento de lo que nos mostraban anteriores entregas de la saga. La línea temporal nos sitúa algo después de la tercera parte, con Shredder derrotado, y con las Tortugas rondando ya la veintena. Nos encontramos a Leonardo en las junglas de Sudamérica, donde el maestro Splinter le ha enviado para ser un mejor líder. De sus hermanos, Donatello se dedica a atender un servicio técnico por teléfono sobre ordenadores, Michelangelo se disfraza de tortuga para entretener fiestas infantiles, y Raphael, sin que los demás se enteren, se dedica a luchar contra el crimen por las noches. Tras un año fuera, Leonardo decide volver, y será tarea suya que los cuatro vuelvan a formar un equipo, si bien no lo tendrá fácil con Raphael.

Sin olvidar que es una peli para todos los públicos, y que una buena parte del metraje ha de emplearse en espectaculares peleas, el tema central lo ocupa la difícil relación entre el impulsivo Raphael y el prudente Leonardo, así como el vacío que sufren las vidas de todos (incluídos los habituales April O’Neil y Casey Jones) al faltarles su dosis habitual de acción y tener que dedicarse a aburridos empleos. Esto traerá a más de uno reminiscencias de Los Increíbles, y más cuando el diseño de personajes resulta tan asombrosamente parecido al título de la Pixar, sin que esto suponga ningún desmérito, ojo.

Porque técnicamente, no cabe duda de que estamos ante un producto en verdad cuidado, como puede comprobarse en las luchas multitudinarias, la buena física de la que hacen gala los personajes, e incluso de escenas brillantes como la pelea bajo la lluvia, con miles de gotas salpicando a los protagonistas. Por si fuera poco, hay que apuntar como mérito de la dirección, obra del debutante en el cine Kevin Munroe, que por mucha gente que aparezca en pantalla, uno nunca se pierde ni se marea.

Las Tortugas han crecido, y han madurado hasta el punto de pronunciar sólo un mísero “Cowabunga” en toda la peli, lo que los más mayores probablemente agradecerán, y los más pequeños apenas echarán en falta. De todas formas, tampoco era una palabra tan graciosa.

Valoración: buena.

Ficha en IMDB.

Web oficial en español.





Cocodrilo: Un asesino en serie

28 07 2007

cocodrilounasesinoenserieTítulo original: Primeval.
Nacionalidad: USA.
Año: 2007.
Duración: 93 min.
Dirección: Michael Katleman.
Guión: John Brancato y Michael Ferris.
Intérpretes: Dominic Purcell (Tim Manfrey), Orlando Jones (Steven Johnson), Brooke Langton (Aviva Masters), Jürgen Prochnow (Jacob Krieg), Gideon Emery (Mathew Collins), Gabriel Malema (Jojo), Linda Mpondo (Gold Tooth), Lehlohonolo Makoko (Beanpole), Dumisani Mbebe (Harry), Eddy “Big Eddy” Bekombo (Ato).
Producción: Gavin Polone.
Música: John Frizzell.
Fotografía: Edward J. Pei.
Montaje: Gabriel Wrye.
Diseño de producción: Johnny Breedt.

En marzo de 2005, National Geographic publicaba un artículo sobre un cocodrilo devorador de hombres de un tamaño y peso descomunales, conocido como Gustave. Primeval (título original que hace referencia a ese pasado ancestral de los cocodrilos), es el thriller de terror que aprovecha esta historia real para situar en Burundi a tres periodistas a la caza y captura del susodicho reptil.

Así que veremos las aventuras y desventuras de Tim Freeman (Dominic Purcell), Aviva Masters (Brooke Langton) y Steven Johnson (Orlando Jones), que seguirán al experto en cocodrilos Matthew Collins (Gideon Emery) y al guía Jacob Krieg (Jürgen Prochnow) por Burundi para acabar con la amenaza que representa Gustave, que también es el apodo del líder de una de las facciones en la guerra civil entre hutus y tutsis que asola el país.

Suele pasar que la estrella de la función en este tipo de productos es el monstruo de turno, si bien este no es exactamente el caso. Más bien, la historia de Gustave funciona como hilo conductor de la trama, y los protagonistas se enfrentan no sólo al temible bolso con patas, sino al genocidio africano, por lo que la acción va pegando bandazos entre los ataques del cocodrilo, y los peligros de la lucha armada.

Otro de los motivos por los que Gustave no luzca tanto como se podría pensar debe ser cosa de los efectos. Y es que, si bien en las escenas nocturnas (muy abundantes, la verdad), el cocodrilo está bastante conseguido, en las pocas veces que aparece con claridad para distinguirlo, a veces deja un tanto que desear, y no porque no esté conseguido el animalito, sino porque parece bastante mal insertado en los fondos.

Eso sí, la dosis de violencia, desmembramientos y reventones de gente, es alta, y se muestra con bastante lujo de detalles, así que los amantes del rojo fluido saldrán bastante satisfechos, e incluso puede que las primeras filas hayan de ir a la tintorería tras ver la peli.

A nivel actoral es difícil que alguno de los participantes gane un premio, bien porque su escaso papel se lo impide, bien porque su capacidad interpretativa roza la de un grifo (como es el caso de Dominic Purcell o Brooke Langton, aunque se supone que con su atractivo físico debería bastarles), o bien porque los guionistas se han esmerado en proporcionarles diálogos realmente delirantes. Es de justicia destacar a Orlando Jones, que consigue que odiemos a su personaje desde el primer segundo que aparece en pantalla, logro al alcance sólo de ciertos privilegiados, y que hace desear que el cocodrilo siga con hambre todo el metraje.

En fin, una peli entretenida, pero sin mucho a lo que hincarle el diente. Ni aunque uno sea reptil.

Valoración: regular.

Ficha en IMDB.

Web oficial.





Big Bang Love, Juvenile A

26 07 2007

bigbanglovejuvenileaTítulo original: 46-okunen no koi.
Nacionalidad: Japón.
Año: 2006.
Duración: 85 min.
Dirección: Takashi Miike.
Guión: Masa Nakamura; basado en la novela “Shonen A ereji” de Ikki Kajiwara e Hisao Maki.
Intérpretes: Ryuhei Matsuda (Jun Ariyoshi), Masanobu Ando (Shiro Kazuki), Ryo Ishibashi (alcaide), Renji Ishibashi (detective), Kenichi Endo (detective).
Producción: Takeshi Watanabe y Shiro Sasaki.
Fotografía: Masahito Kaneko.
Montaje: Yasushi Shimamura.
Diseño de producción: Takashi Sasaki.
Dirección artística: Nao Sasaki.
Diseño de vestuario: Michiko Kitamura.

Es cierto que a Takashi Miike no se le puede acusar precisamente de ser un director previsible, ni en los temas que toca, ni en su forma de presentárselos al público, pero este Big Bang Love, Juvenile A se puede enmarcar sin duda entre lo más extraño que ha realizado el responsable de, entre otras, Audition, Ichi the Killer o la trilogía Dead or Alive.

Jun Ariyoshi (Ryuhei Matsuda) confiesa que acaba de estrangular a su compañero de celda Shiro Kazuki (Masanobu Ando), posiblemente el recluso más duro de todos los que hay en la prisión, y que parecía haber tomado a Ariyoshi bajo su protección. Sin embargo, la muerte de Kazuki está poco clara, y los detectives encargados de la investigación barajan más posibles responsables, incluido el recién llegado alcaide.

A pesar de que podemos estar ante un guión más o menos convencional, la forma de rodarlo de Miike desde luego que no lo es. En realidad, su propuesta está más cercana al teatro que al cine (no en vano, el propio director nipón confesó que había estado fuertemente influenciado por Dogville), con unos decorados minimalistas o incluso inexistentes, y con planos originales e impactantes.

También es destacable el uso del color: desde el contundente rojo de la sangre o de ciertos fondos hasta el amarillo que identifica a los presos, pasando por el azul de las salas de interrogatorio. A nivel de composición de imagen, Miike se permite usar toda clase de técnicas, incluyendo la animación tradicional. Es más, por no faltar, no falta ni el típico fantasma pálido oriental.

No resulta fácil comprender todo lo que pasa por pantalla, la verdad. Sí que se puede seguir sin demasiadas complicaciones la trama detectivesca, pero llegar a entender el significado de todas las metáforas visuales empleadas ya es harina de otro costal, y yo me temo que habrá más de uno que enarque las cejas ante una película tan peculiar.

Así que estamos ante una de las propuestas más arriesgadas y personales de Takashi Miike, que no será del agrado de todo el mundo, pero que demuestra que Miike sigue siendo especialmente inclasificable.

Valoración: regular.

Ficha en IMDB.

Web oficial.





Next

25 07 2007

nextTítulo original: Next.
Nacionalidad: USA.
Año: 2007.
Duración: 96 min.
Dirección: Lee Tamahori.
Guión: Gary Goldman, Jonathan Hensleigh y Paul Bernbaum; sobre un argumento de Gary Goldman basado en el relato “The golden man” de Philip K. Dick.
Intérpretes: Nicolas Cage (Cris Johnson), Julianne Moore (Callie Ferris), Jessica Biel (Liz), Thomas Kretschmann (Sr. Smith), Tory Kittles (Cavanaugh), Peter Falk (Irv).
Producción: Nicolas Cage, Norm Golightly, Todd Garner, Arne L. Schmidt y Graham King.
Música: Mark Isham.
Fotografía: David Tattersall.
Montaje: Christian Wagner.
Diseño de producción: William Sandell.

Sin habernos dado casi tiempo para reponernos de su anterior película, aquí llega de nuevo Nicolas Cage para volver a asombrarnos de que el sobrino de Francis Ford Coppola siga protagonizando producciones de cierta enjundia en lugar de estar durmiendo el sueño de los justos, como, digamos, Christopher Lambert.

Cris Jonhson (Nicolas Cage) tiene un poder sorprendente: es capaz de ver el futuro cercano (unos dos minutos), siempre que la cosa le ataña a él. Usando esa capacidad, sobrevive en Las Vegas como mago bajo el nombre de Frank Cadillac. Su don llama la atención del FBI, en concreto, de la agente Callie Ferris (Julianne Moore), que piensa que Cris es la única oportunidad que tienen de detener el ataque nuclear que unos peligrosos terroristas planean.

La interesante premisa, basada en un relato de Philip K. Dick, dura aproximadamente lo mismo que la visión de Cris: unos dos minutos, que es el tiempo que tardan en presentarnos los poderes premonitorios del protagonista. Y, la verdad, podrían haberse tomado algo más de tiempo en hacerlo, porque aún ahora, intento entender cómo funcionan y sigo sin saberlo, lo que me hace pensar que la cosa no estaba demasiado bien explicada.

A lo largo de los 96 minutos, toda la trama consiste en unos personajes siguiendo a otros: Ferris sigue a Cris, los terroristas siguen a Ferris para dar con Cris y Cris sigue a Liz (Jessica Biel), lo cual, a título personal, me parece que es lo más entendible del asunto. Si el desarrollo es malo, los diálogos son a cada cual peor. Por ejemplo, en una de las escenas que (imagino) deberían de servir para explicar la atracción entre Cris y Liz, el artista antes conocido como Frank Cadillac suelta un ”Me gusta la lluvia”, a lo que Liz, extasiada, responde: “A mí también”. No me digan que no se les ponen los pelos como escarpias.

Una de las cosas que no me resisto a pasar por alto es el tema de los efectos visuales. Es inadmisible encontrar en una producción de 70 millones de dolares unos CG tan horripilantes como tiene Next. No sólo la representación de las visiones futuristas es de lo más cutre que se pueda imaginar, sino que hay secuencias, como la de la huída por el despeñadero, en las que no hubiera desentonado Benny Hill corriendo a cámara rápida.

En lo que seguro no se han gastado el dinero es en la peluca del bueno de Nick. Lo del Motorista fue tremendo, pero lo que le han hecho esta vez en la cabeza tiene que vulnerar a la fuerza los derechos humanos (y cuando sale con una camisa con chorreras, es directamente para frotarse los ojos). Me imagino que estará pensado a propósito para que nadie se fije en su interpretación, pero ni con esas. Es más, pensándolo bien, es posible que el presupuesto se haya ido en fabricar un Cage mecánico a partir de una estatua de cera, y nadie se haya dado cuenta de la diferencia con el real. Julianne Moore está en la peli para que podamos odiar a alguien, ya que los malos, a pesar de ser algún tipo de confederación mundial en la que hay franceses, alemanes, serbios y vaya usted a saber qué más, son meros convidados de piedra. Por su parte, Jessica Biel sale, y cualquier apunte más sobre ella sobra.

En fin, otro suplicio dirigido por Lee Tamahori, que ya perpetrase cosas como xXx 2. Los que no tengan el poder de Cris, no saben la que les espera.

Valoración: mala.

Ficha en IMDB.

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El Número 23

22 07 2007

elnumero23Título original: The Number 23.
Nacionalidad: USA.
Año: 2007.
Duración: 95 min.
Dirección: Joel Schumacher.
Guión: Fernley Phillips.
Intérpretes: Jim Carrey (Walter Sparrow/detective Fingerling), Virginia Madsen (Agatha Sparrow/Fabrizia), Danny Huston (Dr. Isaac French/Dr. Miles Phoenix), Logan Lerman (Robin Sparrow/joven Fingerling), Rhona Mitra (Laura Tollins), Lynn Collins (rubia suicida/Sra. Dobkins).
Producción: Beau Flynn y Tripp Vinson.
Música: Harry Gregson-Williams.
Fotografía: Matthew J. Libatique.
Montaje: Mark Stevens.
Diseño de producción: Andrew Laws.

Otra película más de las de giro, contragiro, y requetegiro, de esas que parecen que el guión, más que estar escrito sobre papel, lo estaba sobre una peonza, y que por si hubiese un espectador que no se marease con el guión, ahí está Joel Schumacher en la dirección para dislocarlo todo un poco más.

Walter Sparrow (Jim Carrey), sin parentesco conocido con Jack, trabaja en control de animales. Precisamente el día de su cumpleaños tiene que vérselas con un perro llamado Ned, que le hace llegar tarde a buscar a su esposa Agatha (Virginia Madsen). Agatha ojea entretenida un extraño libro llamado El Número 23, y que no sólo recrea con sospechosa fidelidad la vida de Walter, sino que además ésta parece tener relación con dicha cifra. Tan extraña casualidad hace que Walter comience a obsesionarse con el número y con encontrar al autor de dicho libro.

Si bien es verdad que siempre resultan entretenidos estos thrillers que se mueven entre la realidad y lo sobrenatural, en este caso el resultado no podría ser más decepcionante. Con la excusa de un trasfondo de ficción, la película cambia de rumbo constantemente, y la forma de presentarlo, dividiendo el desarrollo en dos tramas (la real y la que se narra en el libro), no ayuda en absoluto a centrar las cosas.

Todo lo que ocurre en la película está a merced de la búsqueda de una sorpresa final, y que, para desgracia del guionista debutante, un tal Fernley Philips, no sólo resulta previsible, sino que se llega a un nivel que en que lo que pasa resulta tan forzado, que no sería extraño que acabasen saliendo hombrecillos verdes o alguna clase de mago. Es más, las películas de David Lynch suelen tener más sentido que esto.

Schumacher se dedica a lo suyo, y usa toda clase de planos peculiares que le dan a El Número 23 una apariencia, digamos, singular, sobre todo en lo que respecta a la parte de la novela, rodada de forma muy poco realista, con una fotografía muy recargada y contrastes muy acusados. Las interpretaciones del reparto no son malas, pero definitivamente Carrey no encaja demasiado en un personaje que no le deja opción a gesticular como él necesita.

En fin, aunque no es un espanto total, El Número 23 requiere de una gran dosis de colaboración por parte del espectador, teniendo que aceptar el sinfín de agujeros en el guión y retorcimientos varios de la lógica en pos de un final que no sorprende, ni tras 23 chupitos de tequila. De todas formas, nosotros hemos tenido algún 23 peor, sobre todo, en febrero.

Valoración: mala.

Ficha en IMDB.

Web oficial en español.