Título original: Pirates of the Caribbean: At World’s End.
Nacionalidad: USA.
Año: 2007.
Duración: 168 min.
Dirección: Gore Verbinski.
Guión: Ted Elliott y Terry Rossio; basado en los personajes creados por Ted Elliott, Terry Rossio, Stuart Beattie y Jay Wolpert.
Intérpretes: Johnny Depp (Jack Sparrow), Orlando Bloom (Will Turner), Keira Knightley (Elizabeth Swann), Geoffrey Rush (Barbossa), Bill Nighy (Davy Jones), Chow Yun-Fat (Sao Feng), Stellan Skarsgård (Bill Turner), Jack Davenport (James Norrington), Naomie Harris (Tia Dalma), Tom Hollander (lord Cutler Beckett), Jonathan Pryce (gobernador Weatherby Swann).
Producción: Jerry Bruckheimer.
Música: Hans Zimmer.
Fotografía: Dariusz Wolski.
Montaje: Craig Wood y Stephen Rivkin.
Diseño de producción: Rick Heinrichs.
Acabamos nuestro repaso a la rentabilísima trilogía que ha supuesto el invento este de los Piratas del Caribe con la tercera (y, por favor, esperemos que última) parte de las aventuras de Sparrow, Turner, Swann, Barbossa, y etcétera, etcétera, que si mencionáramos aquí cada personaje saldría una lista más larga que la propia película. Y créanme, que eso es decir mucho.
Los 168 minutos se van en explicarnos el rescate de Jack Sparrow (Johnny Depp) por parte de Will Turner (Orlando Bloom) y Elizabeth Swann (Keira Knightley), ayudados en esta ocasión por el capitán Barbossa (Geoffrey Rush). Necesitarán para ello las cartas de navegación del capitán Sao Feng (Chow Yun-Fat), que no está muy por la labor de ayudar a Sparrow. Además, lord Cutler (Tom Hollander) ha conseguido dominar a Davy Jones (Bill Nighy) y está usando el Holandés Errante para acabar con todos los piratas.
Confieso que, a pesar de haberme repasado las dos anteriores entregas, hay tanto giro, contragiro, traición, cambio de bando y demás, que yo más de una vez me encontré perdido, si bien reconozco que se me pasaba cuando oía un cañonazo. Que hay unos cuantos.
A medida que ha ido aumentando presupuesto, número de personajes y minutos de duración, ha ido bajando el nivel de interés de la saga: no aburre ni nada parecido, pero es inevitable que, tras cada secuencia espectacular, lo único en lo que se puede pensar es en cómo van a superarlo en la siguiente.
Eso sí, no todos los momentos memorables corresponden a las batallas o a los duelos: planos como el del firmamento reflejado en el agua, o el barco navegando boca abajo dan buena prueba de ello. Aunque sin duda, el momento cumbre es la batalla final, en la que se pueden disfrutar de algunos de los cañonazos más sobrecogedores que yo haya visto en una pantalla, al menos a la hora de reflejar los daños en el puente del barco.
También parece que, en estas sucesivas entregas, la trama se haya vuelto más oscura y seria, en la medida que el capitán Sparrow deja, claro, y los momentos humorísticos están bastante más dosificados. Los piratas han ido perdiendo ese afán de divertimento ligero, y alguno de los discursos previos al combate parecen más propios del Abismo de Helm que de los mares del Caribe.
Las actuaciones están en la línea de las dos anteriores partes. Entre lo mejor está Johnny Depp, con esos amaneramientos que han perfilado un personaje de lo más peculiar; Geoffrey Rush, haciendo un excelente Barbossa; Bill Nighy, que con sólo los ojos es capaz de transmitir la emoción precisa en cada momento; o incluso Chow Yun-Fat, que aprovecha bien sus escasos minutos.
Orlando Bloom está soportable, y Keira Knightley es una estatua etrusca, aunque con labios siliconados: un sólo tentáculo de Davy Jones tiene más expresividad que toda su cara. Además, el personaje que le ha tocado, de sabionda repelente, no ayuda a hacerla más soportable.
En fin, una película impecable a nivel técnico, floja en cuanto a guión, e inhumanamente desproporcionada en lo que respecta a su duración. Es de desear que Jack se lo piense dos veces antes de volver, y esperemos que, esta vez, la Perla Negra se quede definitivamente anclada en puerto.
Valoración: regular.

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