Piratas del Caribe: La maldición de la Perla Negra

24 05 2007

piratasdelcaribeTítulo original: Pirates of the Caribbean: The curse of the Black Pearl.
Nacionalidad: USA.
Año: 2003.
Duración: 143 min.
Dirección: Gore Verbinski.
Guión: Ted Elliott y Terry Rossio; basado en un argumento de Ted Elliott, Terry Rossio, Stuart Beattie y Jay Wolpert.
Intérpretes: Johnny Depp (Jack Sparrow), Geoffrey Rush (Barbossa), Orlando Bloom (Will Turner), Keira Knightley (Elizabeth Swann), Jack Davenport (Norrington), Jonathan Pryce (Gobernador Weatherby Swann).
Producción: Jerry Bruckheimer.
Música: Klaus Badelt.
Fotografía: Dariusz Wolski.
Montaje: Craig Wood, Stephen Rivkin y Arthur Schmidt.
Diseño de producción: Brian Morris.
Dirección artística: Richard Earl, Derek R. Hill y James E. Tocci.

Con motivo del próximo estreno de la tercera entrega de la saga Piratas del Caribe, aprovecharemos para repasar las anteriores partes, que no sólo han servido para llenar (aún más) las arcas de la Disney, sino que ha hecho mirar con otros ojos a los hombres que se pintan la raya de los mismos.

Piratas del Caribe: La maldición de la Perla Negra nos sitúa en aquella época en la que los piratas, corsarios y demás, estaban a la orden del día, y se las traían tiesas con los navíos de Felipe II que hacían la Ruta de las Indias. En este idílico marco, el estrafalario pirata Jack Sparrow (Johnny Depp) llega a Port Royal en mal momento, ya que es capturado y metido en prisión, poco antes de que aquel que era su segundo y le robó su nave (la Perla Negra que da origen al título), el capitán Barbossa (Geoffrey Rush) ataque la zona y secuestre a Elizabeth Swann (Keira Knightley), hija del gobernador Weatherby Swann (Jonathan Pryce). Esto hará que un antiguo amigo de Elizabeth, el herrero Will Turner (Orlando Bloom) intente rescatarla, para lo que necesitará la ayuda del preso Sparrow.

Es seguro que si un día la historia del cine recuerda a Johnny Depp, será por su papel de Jack Sparrow, un pirata de lo más extraño que lleva rastas, ojos perfilados, y que sólo su forma de caminar es más extraña que su forma de hablar. Desde su aparición no ha dejado de rumorearse que Keith Richards, guitarrista de los Rolling Stones, haga un papel como padre de Jack, habida cuenta de las semejanzas entre ambos.

Aparte del pirata-rey del glam, esta primera entrega resulta muy entretenida, con bonitos duelos a espada, y escenas muy espectaculares en las que, cosa no muy frecuente en la actualidad, los FX están al servicio de la acción y no al revés. Además, aunque la acción se fragmenta en varias subtramas, la narración está lograda, y nadie necesitará que le expliquen lo que pasa, un mérito innegable del guión. La dirección, a cargo de Gore Verbinski, también es efectiva, logrando mantener el interés con bastante dignidad a pesar de sus 143 minutos de metraje, que se dice pronto.

A pesar de lo que se ha engrandecido la figura de Depp tras este papel, a mí me sigue pareciendo que la mejor interpretación está a cargo de Geoffrey Rush, que compone un Barbossa divertido y aterrador a partes iguales. Esto, junto con el histrionismo de Depp, hace que Bloom y la Knightley parezcan tener más vida en el cartel que en el celuloide, aunque se agradece que Orlando Bloom no coja ningún arco.

También es necesario señalar que la música de Klaus Badelt, que sustituyó a Alan Silvestri, funciona francamente bien, y subraya con eficacia tanto los pasajes más enérgicos como los más románticos.

En suma, una cinta de aventuras que busca el loable fin de entretener sin complicaciones a los espectadores, y que lo logra en muchas ocasiones, aunque casi dos horas y media se hagan largas, sobre todo si hace calor en el cine, que se puede correr el rímel.

Valoración: buena.

Ficha en IMDB.

Web oficial.