Dreamgirls

19 05 2007

dreamgirlsTítulo original: Dreamgirls.
Nacionalidad: USA.
Año: 2006.
Duración: 131 min.
Dirección: Bill Condon.
Guión: Bill Condon; basado en el libreto de Tom Eyen.
Intérpretes: Jamie Foxx (Curtis Taylor Jr.), Beyoncé Knowles (Deena Jones), Eddie Murphy (Jimmy “Trueno” Early), Danny Glover (Marty Madison), Jennifer Hudson (Effie White), Anika Noni Rose (Lorrell Robinson), Keith Robinson (C.C. White), Hinton Battle (Wayne), Sharon Leal (Michelle Morris).
Producción: Laurence Mark.
Música: Henry Krieger.
Fotografía: Tobias Schliessler.
Montaje: Virginia Katz.
Diseño de producción: John Myhre.

No quisiera hacer sangre comparando lo que es un musical hecho en Hollywood con lo que hacemos en esta patria nuestra, pero mientras nosotros cogemos a Guillermo Toledo y con tres gritos que suelta le cae una nominación a los Goya, allí pillan a Eddie Murphy y le convierten en una mezcla entre Otis Redding y James Brown. Vamos, igualito, igualito que aquí.

Dreamgirls cuenta la historia (ficticia) de las Dreamettes, un trío formado por Deena (Beyoncé Knowles), Lorrell (Anika Noni Rose) y la solista, Effie (Jennifer Hudson), con no pocas similitudes con The Supremes. En un concurso musical conocen a Curtis Taylor Jr. (Jamie Foxx), que las convierte en coristas de James “Trueno” Early (Eddie Murphy). Cuando Taylor decide lanzarlas en solitario como The Dreams, resuelve que la solista sea Deena, menos dotada vocalmente, pero es más maciza, y Effie acabará siendo apartada del grupo.

Como es lógico en una producción de este estilo, lo más cuidado de todo son los números musicales, donde vemos cantar y bailar a los actores. A Eddie Murphy le nominaron por ello, y a Jennifer Hudson, salida del American Idol, incluso le dieron el Oscar. Y me imagino que será por su espectacular voz, porque en cuanto a interpretación, si bien todos están correctos, la cosa no pasa de ahí, porque el guión jamás profundiza lo más mínimo en los personajes, que salen para decir un par de frases entre canción y canción.

Hablando de las canciones, las mejores son, sin duda, las que corresponden a las actuaciones musicales. ¿Ah, pero es que hay otras?, dirán ustedes. Pues sí, y son las que, al más puro estilo Disney, sirven para hacer avanzar la acción, si bien estas últimas son bastante más flojas, y no parecen casar tan bien con el estilo de la peli. Por cierto, justo es avisar que, a pesar de la época en la que se basan, no es el sonido Tamla-Motown, sino que hacen honor a su origen de musical de Broadway.

Otra pega del guión es el corte temporal que sucede a mitad de la película, en el que sólo nos vamos dando cuenta del tiempo que ha pasado porque los personajes cambian de peinado, y uno de ellos tiene una hija, mayor incluso que Melody (si bien, gracias al cielo, esta no canta). Eso sí, no se piensen que van a notar los estragos del envejecimiento en nadie que no sea Danny Glover (que ya no necesita mucho maquillaje para eso), pero sepan que han pasado 10 añitos bien a gusto.

Como en el cine, que no pasan 10 años, pero si pasan dos horas largas, largas, y que podrían haberse aligerado bastante en la sala de montaje, lo que haría que Dreamgirls no resultase cansada ya hacia la mitad del metraje. De todas formas, a Beyoncé la vemos casi a todas horas por la tele (ojo, esto no es una queja), y a Murphy le oiremos de nuevo cantar en la tercera parte del ogro verde, así que hubiera sido mejor retirarse a tiempo.

Valoración: regular.

Ficha en IMDB.

Web oficial en español.