La fuente de la vida

4 05 2007

lafuentedelavidaTítulo original: The Fountain.
Nacionalidad: USA.
Año: 2006.
Duración: 94 min.
Dirección: Darren Aronofsky.
Guión: Darren Aronofsky, basado en un argumento de Darren Aronofsky y Ari Handel.
Intérpretes: Hugh Jackman (Tomás/Tommy/Tom Creo), Rachel Weisz (Isabel/Izzi Creo), Ellen Burstyn (Dra. Lillian Guzetti), Mark Margolis (padre Ávila), Sean Patrick Thomas (Antonio), Stephen McHattie (Gran Inquisidor Silecio).
Producción: Iain Smith, Eric Watson y Arnon Milchan.
Música: Clint Mansell.
Fotografía: Matthew Libatique.
Montaje: Jay Rabinowitz.
Diseño de producción: James Chinlund.

Según la sinopsis de la IMDB, La fuente de la vida es una historia acerca del “amor, la muerte, la espiritualidad y la fragilidad de nuestra existencia en este mundo”. A mí más bien me ha parecido el fruto de una mala digestión de Aronofsky, o quizás de algún mal escarceo con los cigarritos de la risa.

Hay tres tramas en la película, con una diferencia temporal entre ellas de unos 500 años. Allá por el 1500, el conquistador Tomás (Hugh Jackman) intenta llegar a la fuente de la eterna juventud que años después tantos dolores de cabeza le causara a Ponce de León, para ayudar a Isabel I de Castilla, más conocida como Isabel la Católica (Rachel Weisz) a recuperar el control del Reino de España, amenazado por el cruel inquisidor Silecio (Stephen McHattie). En el 2006, el doctor Tom Creo (Hugh Jackman) busca una cura contra los tumores cerebrales, con el fin de salvarle la vida a su novia moribunda Izzy (Rachel Weisz). Y allá por el 2500, Tommy (Hugh Jackman) es una especie de astronauta que hace Tai Chi, y vive junto a un árbol agonizante en una especie de esfera espacial, que se dirige hacia la nebulosa Xibalba, el ultramundo de los mayas. Sí, a mí también me asombra cuando lo releeo.

¿Qué tienen en común las tres historias? Ni jota, oiga. De acuerdo con que, como se repite hasta la saciedad en la peli, “la muerte es un acto de creación”, pero no hacía falta emplear tres tramas (que en realidad son la misma) separadas por medio milenio entre ellas para redundar en una idea tan simple. Aunque es cierto que sí eran necesarias para rellenar metraje, que si no, la película duraría menos que Babe el día de San Martín.

Hugh Jackman aparece en cada plano (de nada, chicas), y el tipo lo hace bien, considerando lo que le ha tocado hacer. Que se haya tirado catorce meses para hacer la posición del loto indica dos cosas: una, lo aplicado que es este hombre en la preparación de sus papeles; y dos, lo oxidado que debía de estar hace año y medio. Rachel Weisz no es que lo haga mal, es que sus personajes son nefastos, y si encima de eso añadimos que sus frases suenan a espiritualidad del todo a cien, pues el resultado es el que es. También debería decirle a Aronofsky que no abuse de los planos cortos de su cara, que la chica bizquea un poco, y queda feo en pantalla.

Por educación no voy a entrar en la recreación histórica de Isabel, ni de España, y me abstendré de hacer comentarios sobre el aspecto de la Inquisición Española, que ya cansa. Debe ser que en el resto de países del mundo regalaban flores a los considerados herejes. Baste decir que la documentación se la debió susurrar John Foxe desde Xibalba.

Habrá gente a la que le guste el manierismo de la peli; habrá otra que se asombre con los efectos visuales; e incluso puede haber algún gafapasta que vea una obra maestra en La fuente de la vida. Pero la mayoría veremos una hora y media (al menos en esto Aronofsky ha sido indulgente con el público) de colorines dorados, imágenes barrocas y un vacío muy gordo de historia detrás de todo eso. A este paso, en vez de comprar palomitas en el bar, habrá que comprar hongos alucinógenos.

Valoración: mala.

Ficha en IMDB.

Web oficial.