Disparando a perros

29 04 2007

disparandoaperrosTítulo original: Shooting Dogs.
Nacionalidad: Reino Unido y Alemania.
Año: 2005.
Duración: 115 min.
Dirección: Michael Caton-Jones.
Guión: David Wolstencroft; basado en un argumento de Richard Alwyn y David Belton.
Intérpretes: John Hurt (padre Christopher), Hugh Dancy (Joe Connor), Dominique Horwitz (capitán Charles Delon), Clare-Hope Ashitey (Marie), Nicola Walker (Rachel), Louis Mahoney (Sibomana), David Gyasi (François), Jack Pierce (Mark), Steve Toussaint (Roland), Victor Power (Julius).
Producción: David Belton, Pippa Cross y Jens Meurer.
Música: Dario Marianelli.
Fotografía: Ivan Strasburg.
Montaje: Christian Lonk.
Diseño de producción: Bertram Strauss.

Según la IMDB, cinco días después de filmar Disparando a perros, Michael Caton-Jones hizo Instinto básico 2: Adicción al riesgo (donde por cierto, también salía Hugh Dancy). A pesar de este escalofriante dato, no se alarmen: una película no tiene nada que ver con la otra, a Dios gracias.

El director escocés recupera un tema que ya hemos visto en otras películas como la estupenda Hotel Rwanda: el genocidio que las facciones extremistas de la etnia hutu llevaron a cabo contra la etnia tutsi y contra los hutus moderados. La fidelidad con los hechos que sucedieron también parece asegurada, ya que uno de los productores y responsables del guión, David Belton, fue corresponsal de la BBC en Ruanda, presenciando las matanzas que sucedieron en aquellos días de 1994.

El padre Cristopher (John Hurt), inspirado en un sacerdote real bosnio, Vjeko Curic, lleva varios años como misionero en la Ecole Technique Officielle. Además, cuenta con la ayuda del joven profesor Joe Connor (Hugh Darcy), estando todos bajo la protección de un contingente de cascos azules a las órdenes del capitán Delon (Dominique Horwitz). Sin embargo, un atentado acaba con la vida del presidente, y las facciones extremistas hutus empiezan una campaña de exterminio ante la pasividad de las Naciones Unidas. A pesar de dar a los ruandeses perseguidos cobijo en la escuela, llegará un momento en el que Joe y Cristopher tendrán que decidir si ponen o no su vida en juego para defender a los refugiados.

Michael Caton-Jones ha retratado con especial dureza a cada personaje, y con atención a la cobardía de las NU, que bajo el pretexto de no intervención permitieron la masacre de cerca de un millón de personas. Eso sí, salvo una mínima explicación de uno de los personajes, no queda claro de dónde viene el desprecio entre las diversas etnias, aunque posiblemente hacerlo así aumente la sensación de locura que transmite toda la historia. Además, Caton-Jones no aparta la cámara en ningún momento, y no pretende suavizar de ninguna forma lo que pasó (si es que existe forma de suavizar algo así).

Las actuaciones son todas muy correctas: a pesar de lo que dice la publicidad, yo no creo que John Hurt haga la mejor interpretación de su carrera, pero sí que está bastante bien. Hugh Darcy también está bien, aunque quizás abusa de la contención en escenas dramáticas que daban para bastante más.

Si hay algo que podría quizás mejorarse un poco, es el ritmo de la cinta. Es tan fría en su exposición y en su intento de reflejar la realidad lo máximo posible, que no explota lo suficiente las situaciones de tensión, y sus cerca de dos horas a veces se hacen largas.

De todas formas, es una buena cinta, que no precisa de grandes alardes para hacer estremecer ante las barbaries que ocurren aún en este mundo, y todavía peor, la facilidad con la que la comunidad internacional se lava las manos la mayoría de las veces ante un genocidio. O mejor dicho, ante unos “actos de genocidio”.

Valoración: buena.

Ficha en IMDB.

Web oficial.