Hannibal: El origen del mal

16 04 2007

HannibalorigenmalTítulo original: Hannibal Rising.
Nacionalidad: Francia, Reino Unido y USA.
Año: 2007.
Duración: 117 min.
Dirección: Peter Webber.
Guión: Thomas Harris; basado en su novela.
Intérpretes: Gaspard Ulliel (Hannibal Lecter), Gong Li (Lady Murasaki), Rhys Ifans (Grutas), Kevin McKidd (Kolnas), Dominic West (inspector Popil), Richard Brake (Dortlich), Stephen Walters (Milko), Ivan Marevich (Grentz).
Producción: Martha De Laurentiis, Dino De Laurentiis y Tarak Ben Ammar.
Música: Ilan Eshkeri y Shigeru Umebayashi.
Fotografía: Ben Davis.
Montaje: Pietro Scalia y Valerio Bonelli.
Diseño de producción: Allan Starski.

Debe ser difícil abstraerse a la posibilidad de sacarse unos dinerillos exprimiendo a la gallina de los huevos de oro. Ese parece el caso de Thomas Harris, que desde la creación del personaje de Hannibal Lecter, ha ido sacándole todo el jugo que ha podido al médico caníbal. No sé cómo serán las novelas, pero las secuelas cinematográficas de El silencio de los corderos dejan bastante que desear, la verdad.

Esta precuela indaga (es un decir) en los orígenes de Hannibal Lecter (Gaspard Ulliel, al que vimos reciéntemente en Largo domingo de noviazgo), a partir de su traumática niñez en su Lituania natal, donde a causa de la guerra, pierde a toda su familia, incluyendo a su hermana pequeña. Tras escapar del orfanato, busca a su tío, aunque sólo encuentra a su viuda japonesa, Lady Murasaki Shikibu (Gong Li), que le convertirá en su protegido. Llevado por sus ansias de venganza, buscará y dará caza a los responsables de la muerte de su hermana.

Se supone que el sentido de este viaje al pasado de Lecter quiere dar respuesta al enigma (a decir verdad, no de mucho interés) del canibalismo del psiquiatra. Y sin embargo, en ningún momento hay un estudio psicológico de su mente, ni una evolución real en su personaje, que de ser un despiadado asesino pasa a ser un sanguinario caníbal, sin que se sepa muy bien por qué. Además, tampoco queda claro cómo se convierte en el culto y sofisticado personaje que veíamos en anteriores entregas. Eso sí, nos enteramos de que es un experto en artes marciales, cosa que parece metida con calzador por eso de darle un toque exótico al asunto.

Gaspard Ulliel se limita a permanecer estoico o poner sonrisa de loco, según requiera la ocasión, y el único intento de similaridad con Anthony Hopkins es el intento de psicoanálisis al inspector Popil, o el momento en el que se pone la máscara (también pelín forzado). Gong Li parece una muñeca de porcelana, y actúa como tal. El resto de personajes se dividen en víctimas y en aquellos que aparecen o desaparecen misteriosamente, cuando la trama lo necesita.

Lo peor de todo es que Hannibal: El origen del mal, clarifica poca cosa con respecto a un personaje que, tras su encarnación por Hopkins, había conseguido desasosegar a los espectadores, y que, tras esta precuela, queda reducido al mero cliché del psicópata creado por las malas experiencias infantiles. Sinceramente, Hannibal Lecter merecía un mejor tratamiento.

Valoración: regular.

Ficha en IMDB.

Web oficial.