El último rey de Escocia

15 04 2007

ReyEscociaTítulo original: The last king of Scotland.
Nacionalidad: Reino Unido.
Año: 2006.
Duración: 121 min.
Dirección: Kevin Macdonald.
Guión: Peter Morgan y Jeremy Brock; basado en la novela de Giles Foden.
Intérpretes: Forest Whitaker (Idi Amin), James McAvoy (Nicholas Garrigan), Kerry Washington (Kay Amin), Simon McBurney (Stone), Gillian Anderson (Sarah Merrit).
Producción: Andrea Calderwood, Lisa Bryer y Charles Steel.
Música: Alex Heffes.
Fotografía: Anthony Dod Mantle.
Montaje: Justine Wright.
Diseño de producción: Michael Carlin.

Esto sí que es cine de terror del bueno. Del que nos demuestra que no nos hacen falta Freddys ni Jasons para meter el miedo en el cuerpo al personal. Tan sólo necesitamos echar un vistazo a nuestra historia para ver que los monstruos, los de verdad, existen. Idi Amin Dada era uno de estos tipos, que, tras dar un golpe de estado en Uganda, un pequeño país centroafricano, se autoproclamó jefe de estado, y se llevó por delante a 300 000 ugandeses en los 8 años, entre 1971 y 1979, que estuvo al frente del país. Casi nada al aparato.

La película, en vez de ser un biopic al uso, introduce un personaje ficticio, Nicholas Garrigan (James McAvoy): un joven doctor escocés que se va de misionero a Uganda, y que, por casualidad, acabaría uniendo su destino con el dictador Amin (Forest Whitaker), siendo su médico personal, y quedando atrapado por la poderosísima personalidad del genocida. Así, el período al que asistimos va desde el exitoso golpe de estado de Amin en el 71, hasta la conocida como Operación Entebbe, en julio del 76, preludio de su derrocamiento.

Así, asistimos a la evolución del doctor Garrigan, desde que conoce al Amin afable y bonachón, hasta que acaba dándose cuenta del terrible lado oscuro del general, gracias a un guión bien pergeñado, que hace creíbles a los dos protagonistas. El espectador ve las cosas siempre desde el punto de vista del doctor, y por eso, se puede echar en cara que falta algo más de contexto histórico, como por ejemplo, lo mucho que Gran Bretaña tuvo que ver en que un personaje tan tétrico como Amin acabase dirigiendo los destinos de la población ugandesa. Sin embargo, este enfoque nos permite acercarnos a la compleja figura del temible presidente de Uganda, y salvo en un par de ocasiones, nos evita una desagradable casquería.

No hay duda de que Whitaker (premiado con un merecidísimo Oscar) está sensacional encarnando al general, y hábilmente consigue que simpaticemos con él al principio, para despreciarlo y temerlo al final. James McAvoy, que lleva casi todo el peso del filme, también hace una gran interpretación encarnando a un doctor no demasiado despierto, haciendo bueno el dicho de que “no hay peor ciego que el que no quiere ver”.

En suma, un thriller sólido, que el también escocés Kevin McDonald dirige con buen pulso, con un buen guión y unas magníficas interpretaciones, que, si bien no pretende ser un documental puro, sí sirve para enfrentarnos a la monstruosa figura de un terrible genocida de nuestro tiempo, que llegó al poder con la connivencia de los países desarrollados. Como suele ser habitual, por otra parte.

Valoración: buena.

Ficha en IMDB.

Web oficial.