Ciudad del silencio

13 04 2007

CartelTítulo original: Bordertown.
Nacionalidad: USA y Reino Unido.
Año: 2007.
Duración: 115 min.
Dirección: Gregory Nava.
Guión: Gregory Nava.
Intérpretes: Jennifer Lopez (Lauren Fredericks), Antonio Banderas (Díaz), Martin Sheen (George Morgan), Maya Zapata (Eva), Sonia Braga (Teresa), Rene Rivera (Aris), Kate del Castillo (Elena), Randall Batinkoff (Frank Kozerski), Bob Morrisey (Bill Kellog).
Producción: Gregory Nava, Simon Fields y David Bergstein.
Música: Graeme Revell.
Fotografía: Rey Villalobos.
Montaje: Padraic McKinley.
Diseño de producción: Miguel Ángel Álvarez.

Con la posible excepción de los monjes del Nepal, habrá poca gente que no tenga noticia de los terribles sucesos que llevan dándose en Ciudad Juárez en los últimos quince años, donde cerca de 400 mujeres han sido asesinadas, sin que las fuerzas del orden parezcan poner freno a la matanza.

Bordertown, que ese es su título original, haciendo referencia a su situación como ciudad fronteriza con el estado de Texas, cuenta la aventura de una ambiciosa periodista, Lauren Fredericks (Jennifer Lopez), que se ve obligada por su jefe George (Martin Sheen) a hacer un reportaje sobre dichos asesinatos. En su viaje contactará con su antiguo compañero, Díaz (Antonio Banderas), y sabrán de una superviviente de uno de los ataques, Eva (Maya Zapata).

Vaya por delante que resulta de admirar que en el cine se trate un tema tan delicado como el de los asesinatos de Ciudad Juárez, pero hubiera sido mejor que la peli hubiera sido más decente. La verdad es que lo de los asesinatos más que un argumento, es una excusa. Y es que, cuando la misma persona se encarga de dirección, guión, producción, elección de actores, y es posible que hasta del catering, o se es un genio, o se corre el riesgo de hacer una chapuza. Por lo visto en “Ciudad del silencio”, no parece que Gregory Nava pertenezca al primero de los casos.

Para empezar, la evolución de la protagonista es poco creíble: pasa de ser una reportera capaz de sacrificar cualquier cosa para al poco replantearse su vida tras una conversación con la víctima, ya que en el fondo, ella también es de ascendencia mexicana (como ella confiesa más tarde, por si en los numerosos flashbacks no quedaba claro). Además, los personajes suelen tomar las decisiones más erróneas posibles, como la de escapar de un coche metiéndose en una gigantesca nave industrial abandonada y aislada del resto de la población. Eso por no hablar de los personajes que aparecen en un momento determinado y que aparentan ser importantes, para luego no volver a acordarse de sacarlos.

Pero es que además hay errores de bulto imperdonables: por ejemplo, hay una tórrida secuencia en que a la Lopez la llaman al móvil, que está tirado en medio de la habitación. Pero en la siguiente escena, la vuelven a llamar y se pasa cinco minutos rebuscando el dichoso aparato en su bolso.

La actuación de JLo es regularcilla, y el director se ha cuidado muy mucho de mostrar esa parte suya valorada en tanto dinero, fíjense. Antonio Banderas está como casi siempre, fatal y sobreactuadísimo. En cuanto a la aparición de Juan Diego Botto, baste decir que se dobla a sí mismo, con los resultados que eso suele conllevar: hasta Juanes (sí, también sale Juanes) lo hace mejor. La única medianamente decente es Maya Zapata, y tampoco le dan mucha ocasión para lucirse.

En definitiva, es un espanto a todos los niveles, del que sólo se puede salvar el hecho de que quizás sirva para que a alguien poco informado de la actualidad le pique el gusanillo del drama cotidiano de Ciudad Juárez.

Valoración: pésima.

Ficha en IMDB.

Web oficial de la productora.