A Scanner Darkly (Una mirada a la oscuridad)

12 04 2007

CartelTítulo original: A Scanner Darkly.
Nacionalidad: USA.
Año: 2006.
Duración: 100 min.
Dirección: Richard Linklater.
Guión: Richard Linklater; basado en la novela de Philip K. Dick.
Intérpretes: Keanu Reeves (Bob Arctor), Robert Downey Jr. (Jim Barris), Woody Harrelson (Ernie Luckman), Wynona Ryder (Donna Hawthorne), Rory Cochrane (Charles Freck).
Producción: Anne Walker-McBay, Tommy Pallotta, Palmer West, Jonah Smith y Erwin Stoff.
Música: Graham Reynolds.
Fotografía: Shane F. Kelly.
Montaje: Sandra Adair.
Diseño de producción: Bruce Curtis.

Siempre es de agradecer que alguien se atreva a realizar propuestas arriesgadas en el mundo del cine, que parece ir quedándose sin ideas poco a poco. De ahí que una cinta de las características de A Scanner Darkly y su novedosa técnica de animación sea bienvenida. Además, si se basa en una novela de Philip K. Dick, pues aún mejor.

En la América de un futuro no muy distante, el 20% de la población es adicta a las drogas, y en especial a una denominada “M”, que acaba provocando daños cerebrales graves. Robert Arctor (Keanu Reeves) es uno de los policías secretos que luchan contra el narcotráfico, y en una de sus misiones, tendrá que acabar espiando a sus propios amigos: Barris (Robert Downey Jr.), Ernie (Woody Harrelson) y Donna (Winona Ryder).

Lo primero que llama la atención es, cómo no, el aspecto técnico de la cinta: se necesitaron quince meses y 500 personas trabajando en la animación y la apariencia general de actores, decorados, objetos, etc. Ante todas estas cifras abrumadoras, yo me pregunto: ¿por qué? ¿Qué es lo que requería que se hiciese esta película en plan dibujo animado? Exceptuando el traje de camuflaje, el resto de lo que aparece en pantalla no tiene pinta de necesitar tanta postproducción.

Me imagino que Linklater, responsable de dirección y de la adaptación de la novela original pensaría que todas estas técnicas digitales elevarían a un nuevo nivel su obra. Y así es, puesto que es una castaña. Digital, sí, pero castaña. Y de las gordas.

A Scanner Darkly dura 100 minutos, pero cada uno de ellos es como un puñetazo al hígado. Arctor dice en sus primeras líneas de diálogo que “M” es “Muerte”. Quizás sea algo exagerado, pero la “M” es como mínimo, de “Morfeo” (el dios, ¿eh?, no el personaje de Matrix). No es que sea lenta, es que es pesada. Hay larguísimas secuencias de diálogo que, lejos de aportar algo a la acción, la ralentizan aún más, y bombardean al espectador con tal cantidad de cháchara ininteligible, que parece que estamos en el plató de “Tómbola”. Y cuando los efectos de las drogas empiezan a causar efectos secundarios en el cerebro de Keanu Reeves, el desbarajuste es ya total.

Keanu Reeves no está mal, aunque sigue con esa manía de gesticular con las manos cuando parece que no viene a cuento, y Winona Ryder aparece. Woody Harrelson y Robert Downey Jr. (curioso verles en una película relacionada con las drogas) aprovechan sus personajes para dar una lección de sobreactuación que ni el Titanlux digital puede tapar, pero al menos tienen más vitalidad que el resto del film.

En fin, un aburrimiento de los gordos, por mucho maquillaje que le hayan echado. Ya saben lo que se suele decir de los simios y la ropa de seda.

Valoración: mala.

Ficha en IMDB.

Web oficial.