El truco final (El prestigio)

30 04 2007

eltrucofinalelprestigioTítulo original: The Prestige.
Nacionalidad: USA y Reino Unido.
Año: 2006.
Duración: 130 min.
Dirección: Christopher Nolan.
Guión: Christopher Nolan y Jonathan Nolan; basado en la novela “El prestigio” de Christopher Priest.
Intérpretes: Hugh Jackman (Robert Angier), Christian Bale (Alfred Borden), Michael Caine (Cutter), Scarlett Johansson (Olivia Wenscombe), Rebecca Hall (Sarah Borden), Andy Serkis (Alley), Piper Perabo (Julia McCullough), David Bowie (Nikola Tesla), Samantha Mahurin (Jess).
Producción: Aaron Ryder, Emma Thomas y Christopher Nolan.
Música: David Julyan.
Fotografía: Wally Pfister.
Montaje: Lee Smith.
Diseño de producción: Nathan Crowley.

Christopher Nolan vuelve a solicitar la colaboración de su hermano Jonathan para ofrecernos este The Prestige, título que, así en inglés, trae malos recuerdos a nuestras costas septentrionales. También es su segunda película con Christian Bale, tras Batman Begins. Es más, fue el propio Bale el que llamó a Nolan para exigir un papel en la película. Además, Hugh Jackman y Scarlett Johansson ya habían coincidido en Scoop, así que casi todo queda en casa. Es más, seguro que incluso todos son fans de David Bowie.

El truco final (El prestigio) trata de la rivalidad entre dos magos de principios del siglo XX, Robert Angier (Hugh Jackman) y Alfred Borden (Christian Bale), que pugnan por conseguir el truco más asombroso posible. Al final, Borden parece conseguirlo, y Angier, desoyendo los consejos de su ingeniero Cutter (Michael Caine), decide averiguarlo a cualquier precio, lo que incluye entrevistarse con Nikola Tesla (David Bowie).

Nolan vuelve a hacer lo que tan buenos resultados le dio en Memento: jugar con la línea temporal, de forma que los flashbacks son continuos, si bien con la habilidad suficiente para no despistar al espectador. A veces sí parece que la narración avanza sin profundizar demasiado en los personajes, y ya que Borden y Angier siguen caminos separados (aunque relacionados), la trama tiende a descompensarse entre los dos.

Las actuaciones son buenas, sobre todo, la del dúo protagonista: Jackman da perfectamente el tipo de hombre con clase y elegante, mientras que Bale, incluso en las escenas que se muestra con su familia, sigue manteniendo su aire siniestro y astuto. Caine y Bowie salen realmente poco, y son un simple apoyo en la trama. Scarlett Johansson sale poco más que para lucir palmito, y su personaje está realmente mal perfilado. Además, sale Andy Serkis, aunque esta vez haga de humano e incluso tenga diálogos.

Y cómo no, al final viene la sorpresa a la que hace alusión el título, si bien hay suficientes pistas a lo largo del metraje para, si no adivinar completamente cada punto, sí como para esperarse ciertas revelaciones que no resultan tan impactantes como estaban previstas.

De todas formas, una obra de calidad, con buenas interpretaciones, y una atmósfera mágica y misteriosa, como tan bien sabe Nolan crear.

Valoración: buena.

Ficha en IMDB.

Web oficial en español.





Disparando a perros

29 04 2007

disparandoaperrosTítulo original: Shooting Dogs.
Nacionalidad: Reino Unido y Alemania.
Año: 2005.
Duración: 115 min.
Dirección: Michael Caton-Jones.
Guión: David Wolstencroft; basado en un argumento de Richard Alwyn y David Belton.
Intérpretes: John Hurt (padre Christopher), Hugh Dancy (Joe Connor), Dominique Horwitz (capitán Charles Delon), Clare-Hope Ashitey (Marie), Nicola Walker (Rachel), Louis Mahoney (Sibomana), David Gyasi (François), Jack Pierce (Mark), Steve Toussaint (Roland), Victor Power (Julius).
Producción: David Belton, Pippa Cross y Jens Meurer.
Música: Dario Marianelli.
Fotografía: Ivan Strasburg.
Montaje: Christian Lonk.
Diseño de producción: Bertram Strauss.

Según la IMDB, cinco días después de filmar Disparando a perros, Michael Caton-Jones hizo Instinto básico 2: Adicción al riesgo (donde por cierto, también salía Hugh Dancy). A pesar de este escalofriante dato, no se alarmen: una película no tiene nada que ver con la otra, a Dios gracias.

El director escocés recupera un tema que ya hemos visto en otras películas como la estupenda Hotel Rwanda: el genocidio que las facciones extremistas de la etnia hutu llevaron a cabo contra la etnia tutsi y contra los hutus moderados. La fidelidad con los hechos que sucedieron también parece asegurada, ya que uno de los productores y responsables del guión, David Belton, fue corresponsal de la BBC en Ruanda, presenciando las matanzas que sucedieron en aquellos días de 1994.

El padre Cristopher (John Hurt), inspirado en un sacerdote real bosnio, Vjeko Curic, lleva varios años como misionero en la Ecole Technique Officielle. Además, cuenta con la ayuda del joven profesor Joe Connor (Hugh Darcy), estando todos bajo la protección de un contingente de cascos azules a las órdenes del capitán Delon (Dominique Horwitz). Sin embargo, un atentado acaba con la vida del presidente, y las facciones extremistas hutus empiezan una campaña de exterminio ante la pasividad de las Naciones Unidas. A pesar de dar a los ruandeses perseguidos cobijo en la escuela, llegará un momento en el que Joe y Cristopher tendrán que decidir si ponen o no su vida en juego para defender a los refugiados.

Michael Caton-Jones ha retratado con especial dureza a cada personaje, y con atención a la cobardía de las NU, que bajo el pretexto de no intervención permitieron la masacre de cerca de un millón de personas. Eso sí, salvo una mínima explicación de uno de los personajes, no queda claro de dónde viene el desprecio entre las diversas etnias, aunque posiblemente hacerlo así aumente la sensación de locura que transmite toda la historia. Además, Caton-Jones no aparta la cámara en ningún momento, y no pretende suavizar de ninguna forma lo que pasó (si es que existe forma de suavizar algo así).

Las actuaciones son todas muy correctas: a pesar de lo que dice la publicidad, yo no creo que John Hurt haga la mejor interpretación de su carrera, pero sí que está bastante bien. Hugh Darcy también está bien, aunque quizás abusa de la contención en escenas dramáticas que daban para bastante más.

Si hay algo que podría quizás mejorarse un poco, es el ritmo de la cinta. Es tan fría en su exposición y en su intento de reflejar la realidad lo máximo posible, que no explota lo suficiente las situaciones de tensión, y sus cerca de dos horas a veces se hacen largas.

De todas formas, es una buena cinta, que no precisa de grandes alardes para hacer estremecer ante las barbaries que ocurren aún en este mundo, y todavía peor, la facilidad con la que la comunidad internacional se lava las manos la mayoría de las veces ante un genocidio. O mejor dicho, ante unos “actos de genocidio”.

Valoración: buena.

Ficha en IMDB.

Web oficial.





¿¡Y tú quē (S)aβēs!?

28 04 2007

ytuquesabesTítulo original: What tнē #$*! Ďө ωΣ (k)πow!?
Nacionalidad: USA.
Año: 2004.
Duración: 109 min.
Dirección: William Arntz, Betsy Chasse y Mark Vicente.
Guión: William Arntz, Betsy Chasse y Matthew Hoffman.
Intérpretes: Marlee Matlin (Amanda), Elaine Hendrix (Jennifer), John Ross Bowie (Elliot), Robert Bailey Jr. (Reggie), Barry Newman (Frank), Larry Brandenburg (Bruno), Daniela Serra (novia), James Langston Drake (novio), Michele Mariana (guía turística).
Producción: William Arntz y Betsy Chasse.
Música: Christopher Franke.
Fotografía: Mark Vicente.
Montaje: Jonathan Shaw.
Diseño de producción: Nava.

¿Les suena de algo Ramtha? ¿No? Pues verán, Ramtha era un guerrero de Lemuria, que hace unos 35000 años se levantó en armas contra el pueblo que los tiranizaba: los atlantes. Tras conquistar casi todo el mundo y vivir siete años aislado mirando a los pinos crecer y observando la naturaleza en general, adquirió una serie de conocimientos extraordinarios, no se sabe si gracias a CCC o no, y subió a los cielos. Allí debía aburrirse un rato, así que decidió volver a presentarse ante la humanidad usando para ello una médium llamada JZ Knight, la cual creó la Ramtha’s School of Enlightment (Escuela de la Iluminación de Ramtha) para esparcer sus conocimientos.

¿A cuento de qué este rollo? Pues que esta escuela está detrás de esta especie de documental llamado ¿¡Y tú quē (S)aβēs!? (lo siento, pero el editor de texto no me admite los vectores que salen encima de las letras e), en el que se mezcla la física cuántica, la filosofía, la bioquímica, la psicología, la metafísica, y si se descuidan, hasta corte y confección. A las entrevistas con expertos en estas ramas se le añade la historia de Barbara (Marlee Matlin, oscarizada en 1987 por Hijos de un dios menor), una fotógrafa que pasa por un mal momento debido a su divorcio, y que empieza a experimentar extraños acontecimientos.

Me imagino que la gran mayoría de la audiencia se dividirá en dos partes: los que no se crean nada, y los que no entiendan nada. La parte “interpretada” no es demasiado interesante, y se nota que los sucesos que ocurren son un simple pretexto para poder incluir los diversos temas que se tratan en esta peli. La pobre Marlee Matlin pone cara de no saber en qué se ha metido, y no es de extrañar, la verdad.

Pero el problema yo creo que radica en que esto no es un verdadero documental: es más un anuncio, o si lo prefieren, un publi-reportaje, en el que vez de salir Manuel Luque diciendo lo bueno que es su detergente, sale la tal médium con una filosofía muy particular, y que se basa de forma vaga en leyes de la mecánica cuántica, que se retuercen e interpretan a su antojo para llegar a las conclusiones que defiende. Por ejemplo, se afirma que todos los objetos están sujetos a las leyes cuánticas, y por tanto, a no ser que estemos mirando un balón de baloncesto, en realidad el balón está en infinitas posiciones (es una extensión de la interpretación de Copenhague, ahora en entredicho por algunos científicos), y que sólo cuando lo estamos mirando está en esa posición concreta. Los físicos y químicos teóricos saben de sobra que esto sólo ocurre a nivel microscópico (no a gran escala), pero esta información no se da en el “documental”.

Además, tampoco se explica en ningún momento cómo de las ideas actuales sobre la física cuántica se infieren las nociones de teología que salen en la cinta, o cómo el pensamiento tiene relación con la bioquímica del organismo, y así podríamos seguir hasta el final, que se alcanza pasados unos interminables 109 minutos. Mucho metraje para tan poca chicha, me parece a mí. Huelga decir que no hay ni una sola mención a otras teorías ni a otras posturas, dando la impresión errónea de que todo el mundo científico está de acuerdo con lo expuesto. Nada más lejos de la realidad, ya que incluso uno de los doctores que aparecen (el Profesor David Albert, de la Universidad de Columbia) ha expresado su desagradado con respecto a cómo se ha usado su intervención para apoyar aspectos con los que no está de acuerdo.

Al final, la sensación que queda es de que se ha presenciado, no una exposición documentada de hechos científicos, sino un refrito en el que los responsables del invento han escogido lo que les interesaba para respaldar sus ideas. Supongo que han pensado: “si a Michael Moore le funciona, ¿por qué no nos va a funcionar a nosotros?”. Si de verdad alguien está interesado en el mundo subatómico, hay infinidad de libros e incluso vídeos mucho más informativos, como El Universo Elegante, un sensacional y divertidísimo documental del físico Brian Greene.

Valoración: mala.

Ficha en IMDB.

Web oficial en español.





Rocky Balboa

27 04 2007

rockybalboaTítulo original: Rocky Balboa.
Nacionalidad: USA.
Año: 2006.
Duración: 102 min.
Dirección: Sylvester Stallone.
Guión: Sylvester Stallone.
Intérpretes: Sylvester Stallone (Rocky Balboa), Burt Young (Paulie), Geraldine Hughes (Marie), Milo Ventimiglia (Robert Balboa Jr.), Antonio Tarver (Mason ‘The Line’ Dixon), James Francis Kelly III (Steps), Tony Burton (Duke).
Producción: Charles Winkler, William Chartoff, David Winkler y Kevin King.
Música: Bill Conti.
Fotografía: Clark Mathis.
Montaje: Sean Albertson.
Diseño de producción: Franco-Giacomo Carbone.

Pocos deportes dan tanto juego como el boxeo en cuanto a metáfora de la vida. Los golpes incesantes, el triunfo de la voluntad, la dureza del combate…, se aplican con igual facilidad al deporte de las doce cuerdas y a la aventura de vivir.

Rocky Balboa no es una película de boxeo, ni una película de deportes: es una película sobre un hombre, que a la sazón es boxeador. O era, ya que el bueno de Rocky (Sylvester Stallone), retirado hace largo tiempo, ahora ya viejo y solo tras la muerte de su mujer, se ha quedado sin retos, sin desafíos, sin ilusiones. Sus relaciones con su hijo Robert (Milo Ventimiglia) tampoco pasan por buen momento, ya que éste se siente comparado en todo lo que emprende con la larga sombra de su padre. Así, Rocky quiere volver a boxear, y los managers del actual campeón invicto, Mason “Frontera” Dixon (Antonio Tarver) le ofrecen una nueva oportunidad.

Stallone, que lleva años siendo objeto de innumerables burlas por el gran crimen de haberse dedicado a hacer cine de entretenimiento (y no gesticular como Sean Penn, claro), ha sido capaz de crear no uno, sino dos iconos del siglo XX: Rocky y Rambo. Y es imposible no recordar a estos dos mitos sin esbozar una sonrisa. En concreto, el boxeador de Philadelphia es un ser más entrañable que el mismísimo Papá Noel: siempre con una palabra amable, siempre echando una mano al prójimo, siempre atendiendo a sus infinitos fans con una sonrisa. El mismo Rocky resume su filosofía en una frase certera, que viene a decir algo como “¿por qué tienes que deberle algo a una persona para hacer algo por ella?”.

El “cachas” neoyorquino, que se encarga de guión y dirección, trata a sus personajes con mimo exquisito, tanto, que ni siquiera hay “malo” como tal, sino que es un simple boxeador rival. Para reforzar la idea de que no es la pelea lo importante, el combate ocupa los últimos diez minutos, quince si contamos el entrenamiento con el inmortal Gonna Fly Now de Bill Conti sonando de fondo, y poniendo de nuevo el vello como escarpias al respetable.

De ahí la ovación final de la sala de proyección, porque hay pocos personajes que hayan calado tan hondo en el imaginario colectivo como el hombre con un corazón más grande que sus puños, tan rebosante de humanidad que entristece que sólo exista en una pantalla, y que es capaz de inspirar en aquellos que lo ven una inmediata complicidad y una sonrisa de ternura. Un digno fin a una saga épica. Larga vida a Sly. Larga vida a Rocky Balboa.

Valoración: buena.

Ficha en IMDB.

Web oficial.





Babel

26 04 2007

babelTítulo original: Babel.
Nacionalidad: Francia, USA y Reino Unido.
Año: 2006.
Duración: 143 min.
Dirección: Alejandro González Iñárritu.
Guión: Guillermo Arriaga; basado en un argumento de Guillermo Arriaga y Alejandro González Iñárritu.
Intérpretes: Brad Pitt (Richard), Cate Blanchett (Susan), Gael García Bernal (Santiago), Elle Fanning (Debbie), Kôji Yakusho (Yasujiro), Rinko Kikuchi (Chieko), Adriana Barraza (Amelia), Nathan Gamble (Mike), Mohamed Akhzam (Anwar), Peter Wight (Tom), Harriet Walter (Lilly).
Producción: Alejandro González Iñárritu, Jon Kilik y Steve Golin.
Música: Gustavo Santaolalla.
Fotografía: Rodrigo Prieto.
Montaje: Stephen Mirrione y Douglas Crise.
Diseño de producción: Brigitte Broch.

Es tremendamente difícil conseguir meter cuatro historias en una película, y enganchar al espectador a ellas. Quizá por eso Babel no me haya llegado a emocionar ni a hacer que me plantee los grandes enigmas de la vida, o porque el mundo consumista e irracional ha convertido mi corazón en una fría masa pétrea, quién sabe.

Babel empieza en una aldea marroquí, con dos hermanos, Yussef y Ahmed (Boubker Ait El Caid y Said Tarchani) que han de cuidar el ganado de los chacales, para lo cual su padre les compra un rifle; Amelia (Adriana Barraza) es una inmigrante mexicana que trabaja cuidando a unos niños pequeños, Debbie (Elle Fanning, la hermana pequeña de Dakota) y Mike (Nathan Gamble), y que tiene que cruzar la frontera con ellos acompañada de su sobrino Santiago (Gael García Bernal) para poder asistir a la boda de su hijo; Richard y Susan (Brad Pitt y Cate Blanchett) son un matrimonio en crisis de vacaciones en Marruecos, pero ella recibe un disparo cuando viajan en autobús, y acaban aislados en la aldea del guía Anwar (Mohamed Akhzam); y en Japón, Chieko (Rinko Kikuchi) es una adolescente sordomuda con una relación muy distante con su padre (Koji Yakusho), que se siente desgraciada al ver cómo su minusvalía tiende a alejarla de los chicos.

En el fondo, Iñárritu y Arriaga exponen el problema de la multiculturalidad y la dificultad de comunicarnos entre los distintos pueblos, si bien podía haberse tomado algo menos de tiempo para hacerlo. En ese sentido, la historia que transcurre en Japón es casi un alivio, viendo el colorido que ofrecen las imágenes de Tokio. Por cierto, se achaca a la historia de Chieko cierta desconexión con el resto de historias, cosa harto difícil de mantener, ya que existen pocas situaciones de incomunicación más graves que el ser sordomudo.

Técnicamente, es una película impecable, a pesar de la afición de Iñárritu por la cámara en mano, los planos cortos, y la dislocación temporal y argumental. Las historias se siguen sin dificultad, pero a mí me molestó que en cada clímax se saltase a otra historia, y ciertos minutos me parecieron de relleno (la larga celebración de la boda, la discoteca de Japón…). Eso sí, el plano final es realmente hermoso, tanto por su realización como por su significado.

Las actuaciones son, por lo general, decentes. Destaca Brad Pitt por ser el famoso, que no por ofrecer una cosa inolvidable. El papel de Cate Blanchett podía haberlo hecho un maniquí con peluca rubia, y la diferencia no sería demasiada. Los niños, que siempre corren el riesgo de desquiciar al espectador más paciente, están todos muy bien. A reseñar la imagen de Chieko apareciendo reflejada desnuda en el cristal, que no tiene nada que envidiar a las últimas producciones de terror oriental. Lo que sí duele a veces es el doblaje, que a la historia de los niños marroquíes le sienta como a un Cristo dos pistolas.

Otra cosa que no me acaba de convencer es la forzada conexión de todas las historias, en una especie de efecto mariposa que es capaz de cambiar las vidas de muchísimas personas debido a las “casualidades” del destino. A partir de ahora habrá que tener cuidado con lo que se regala, y a quién.

En fin, una película estimable, sobre todo a nivel técnico, que sin embargo, no va a remover tantas conciencias como se anunció, principalmente porque el mensaje no resulta novedoso, y puede que el envoltorio distraiga del contenido.

Valoración: buena.

Ficha en IMDB.

Web oficial.