Speed Racer

9 05 2008

speedracerTítulo original: Speed Racer.
Nacionalidad: USA.
Año: 2008.
Duración: 129 min.
Dirección: Andy Wachowski y Larry Wachowski.
Guión: Andy Wachowski y Larry Wachowski; basado en la serie de dibujos animados creada por Tatsuo Yoshida.
Intérpretes: Emile Hirsch (Speed Racer), Christina Ricci (Trixie), Matthew Fox (Racer X), Susan Sarandon (mamá Racer), John Goodman (Pops Racer), Kick Gurry (Sparky), Paulie Litt (Spritle), Roger Allam (Royalton), Rain (Taejo), Christian Oliver (Snake Oiler).
Producción: Andy Wachowski, Larry Wachowski, Joel Silver y Grant Hill.
Música: Michael Giacchino.
Fotografía: David Tattersall.
Montaje: Roger Barton y Zach Staenberg.
Diseño de producción: Owen Paterson.

Aún con las retinas irritadas, hablamos hoy de Speed Racer, que debe ser la respuesta de los Wachowsky a las campañas de la DGT, en esta adaptación del clásico anime Meteoro (Mach GoGoGo), si bien nos ha llegado con el título que se le puso en inglés, vaya usted a saber por qué.

Speed (Emile Hirsch) sueña desde pequeñito en ser como su hermano Rex (Scott Porter), un extraordinario piloto de carreras que muere en circunstancias extrañas. Un buen día, gracias a una gran carrera de Speed, el magnate Royalton (Roger Allam) le hace una oferta irrechazable: o corre para él, o acabará hundiendo a Speed junto con toda su familia, encabezada por Pops (John Goodman) y Mamá (Susan Sarandon). Speed descubre que Royalton se dedica a amañar carreras, pero para desacreditarle, necesitará la ayuda de Racer X (Matthew Fox), un enmascarado que lucha contra el mal, y de su siempre solícita novia de la infancia, Trixie (Christina Ricci).

Desconozco si hay un límite de información visual que el cerebro es capaz de procesar, pero si así es, los Wachowsky se han quedado cerca de provocar daños neuronales permanentes. Es posible que incluso hayan inventado colores que no existían en el Universo conocido para darle ese aspecto de cómic “real”, si es que puede definirse así. Los actores suelen estar rodeados de entornos virtuales, y si bien algunos son ciertamente espectaculares, otros parecen hechos por los responsables de South Park.

Como se puede intuir, donde brilla el filme con luz propia es en las carreras, en las cuales el barroquismo visual de los Wachowsky alcanza su máximo esplendor. No cabe duda de que los hermanos de Illinois tienen un dominio importante de la narrativa (como se puede comprobar en los flashbacks continuos de la primera carrera, en el que nos ponen rápidamente en antecedentes de la historia), pero aún así, la complejidad de ciertas escenas y el aceleradísimo montaje hacen que no sepamos bien qué estamos viendo en pantalla, recordando más al viaje final de 2001 que a una auténtica carrera.

Eso sí, entre carrera y carrera quedan unos espacios muertos en los que el ritmo de la peli cae estrepitosamente, y alargándola por encima de las dos horas, metraje excesivo a todas luces para una historia y una producción como esta. Aunque a decir verdad, el mayor borrón del guión es que no se atisba una verdadera tensión durante las competiciones: Speed nunca parece estar en peligro real, ya que en general, cualquier problema se soluciona tocando un botón y haciendo que el coche salte, gire, haga varias piruetas, le salga una rueda nueva o empiece a sonar reggaeton para que todos se pongan a perrear.

Los personajes, como corresponde, son completamente unidimensionales, sin ningún matiz: sería difícil imaginarse a un Speed cuyo padre le pegaba palizas y por eso se da al alcohol, o a una Trixie de un barrio marginal que se quedó embarazada a los ocho años. Todo es muy light y muy happy, para no herir la más mínima sensibilidad. Por haber, incluso hay los guiños típicamente frikis de los Wachowsky, como el que uno de los ninjas tenga un llavero de P-Chan.

En fin, una producción que encantará a los más jóvenes, y que quizás indigne a Sáinz y Moya: a ellos cuando se les paraba el coche, era para siempre.

Valoración: regular.

Ficha en IMDb.

Web oficial en español.




Iron Man

4 05 2008

ironmanTítulo original: Iron Man.
Nacionalidad: USA.
Año: 2008.
Duración: 126 min.
Dirección: Jon Favreau.
Guión: Mark Fergus, Hawk Ostby, Art Marcum y Matt Holloway; basado en los personajes creados por Stan Lee, Larry Lieber, Don Heck y Jack Kirby.
Intérpretes: Robert Downey Jr. (Tony Stark/Iron Man), Terrence Howard (James Rhodes), Jeff Bridges (Obadiah Stane), Shaun Toub (Yinsen), Gwyneth Paltrow (Virginia “Pepper” Potts), Faran Tahir (Raza), Jon Favreau (Hogan).
Producción: Avi Arad y Kevin Feige.
Música: Ramin Djawadi.
Fotografía: Matthew Libatique.
Montaje: Dan Lebental.
Diseño de producción: J. Michael Riva.

¡Albricias! Al fin una película de superhéroes sin héroe atormentado ni terribles conflictos internos. Y no es porque el bueno de Tony Stark no los haya tenido, ojo, sobre todo con el noble arte de empinar el codo, sino porque, con buen tino, los guionistas han preferido centrarse en el aspecto más lúdico del tema superheroico.

Así, se nos presenta al multimillonario playboy Tony Stark (Robert Downey Jr.), un fabricante de armas hipermegadestructivas de ultimísima tecnología, bastante cínico e irresponsable, que durante una demostración para el ejército de su nuevo invento, el misil Jericó, es secuestrado por un grupo de insurgentes afganos para obligarle a construir dicha arma. Usando sus conocimientos sobre tecnología, es capaz de escapar, y decide poner fin a la creación de armas, cosa que asombra a su secretaria/”chica para todo” Pepper (Gwyneth Paltrow) y desconcierta a su socio Obadiah Stane (Jeff Bridges), que no ve con buenos ojos ese cambio de orientación de la empresa: a partir de ahora, Stark se enfrascará en la búsqueda del arma definitiva para proteger a los inocentes.

Desde los primeros instantes de Iron Man, con el convoy militar circulando a ritmo de Back In Black, uno ya intuye el afán de divertimento y diversión con el que ha sido tratado todo. Sólo así, y con el carisma que emana Robert Downey Jr. es posible entender que un personaje de tan dudosa moralidad como Tony Stark caiga bien, e incluso que se pueda comprender su rápida evolución.

Durante el primer tramo de película, el ritmo está tan bien llevado, que ni siquiera uno pone en duda que durante su cautiverio, Stark pueda construir una especie de reactor nuclear en miniatura con poco más que una llave inglesa y un par de piezas de Lego, aunque uno, después de haber visto en acción al Equipo A y a MacGyver, le cuesta sorprenderse ante este tipo de cosas.

En el momento que la trama se vuelve algo más seria, coincidiendo con el final de la puesta a punto de la armadura, la peli pierde algo de fuelle, y da la impresión de que los acontecimientos se precipitan con demasiada celeridad. Esto lo sufren sobre todo personajes como Jim Rhodes (Terrence Howard), que no se sabe muy bien qué pintan en esta entrega (aunque los seguidores de los comics conocen de sobra a Rhodey), y con un enfrentamiento final más flojo y mucho menos espectacular de lo que merece la película.

Como antes queda dicho, Downey Jr. es el alma y motor (guiño) de la peli, y queda claro que no le supone esfuerzo dar vida a un personaje que se pasa media peli reventando cosas y la otra media agarrado al vaso de whisky: tablas en esos aspectos no le faltan (guiño guiño). Jeff Bridges también está bien, aunque al final su personaje se vaya un poco por los cerros de Úbeda. Los demás son simples comparsas, pero nada que moleste demasiado.

Pero no cabe duda de que con Iron Man cualquiera puede pasar un buen rato: el espectador medio disfrutará de sus magníficos efectos, y el divertido personaje que compone Downey Jr.; y el aficionado a la Marvel también se entretendrá cogiendo las pistas y referencias que han ido dejando los guionistas. Para estos últimos espectadores es recomendable que vean la escena final que se oculta tras los créditos, que posiblemente asombre y decepcione a partes iguales.

Valoración: buena.

Ficha en IMDb.

Web oficial en español.




Shoot’em up

12 04 2008

shootemupTítulo original: Shoot’Em Up.
Nacionalidad: USA.
Año: 2007.
Duración: 86 min.
Dirección: Michael Davis.
Guión: Michael Davis.
Intérpretes: Clive Owen (Sr. Smith), Paul Giamatti (Hertz), Monica Bellucci (Donna Quintano), Stephen McHattie (Hammerson), Ramona Pringle (madre del bebé).
Producción: Susan Montford, Don Murphy y Rick Benattar.
Música: Paul Haslinger.
Fotografía: Peter Pau.
Montaje: Peter Amundson.
Diseño de producción: Gary Frutkoff.

Después de haber visto Shoot’em Up, tengo claro que es el prototipo de película de acción que a todos nos gustaría hacer cuando teníamos 11 años o menos. Lo curioso es que, mientras a los demás esa sensación se nos pasa con el tiempo, eso no ha sido el caso de su guionista y director, Michael Davis, que al parecer se quedó anclado en la pubertad: tal es el cúmulo de absurdidades que se suceden en pantalla.

Smith (Clive Owen) se ve involucrado en un tiroteo para salvar la vida de una embarazada y su bebé. Aunque ella muere, consigue escapar con el bebé, con lo que pasa a convertirse en blanco de Hertz (Paul Giamatti) y sus secuaces, que los quieren muertos. Para cuidar del bebé, Smith recurre a un prostíbulo en el que trabaja Donna (Monica Bellucci), que también se acabará viendo metida en el lío, mientras Smith intenta averigüar por qué quieren al bebé muerto.

Esto es más o menos la historia, que ocupa aproximadamente unos tres minutos. Lo demás son tiroteos imposibles, toneladas de pólvora y mares de sangre, además de una escena de sexo tan bizarra que podría casi rivalizar con la de Crank.

En realidad, a pesar de que la historia apenas se sostenga, no debería ser ningún problema para una peli de tiros. Más bien yo se lo achaco a que, si tienes a alguien como Bruce Willis en pantalla, sabes que es capaz de sostener la película por sí sólo; sin embargo, cuando pones al frente a alguien como Clive Owen, que el hombre tiene menos carisma que una tostadora, la cosa se derrumba. No voy a valorar sus virtudes interpretativas, que intuyo que se las debía dejar en casa antes de rodar, porque viéndole, entra la duda si lo hace tan mal a propósito o no. Paul Giamatti está a tono con la película, es decir, desbocado, si bien este no es sospechoso en cuanto a talento; y de la Bellucci, lo mejor que se puede decir es que va cumpliendo años con absoluta dignidad (física).

Lo que no se le puede negar a Davis es su capacidad para sorprender al respetable: cuando uno piensa que ha llegado al límite de su asombro, hay una nueva vuelta de tuerca, que a más de uno le hará frotarse los ojos de incredulidad o bien pellizcarse con saña, mucho menos recomendable. Todo se sustenta sobre la base del “más difícil todavía”, y bajo esa premisa circense, la realidad se va retorciendo todo lo posible, en un crescendo continuo, que ha de ser aceptado como viene. Eso sí, es difícil aburrirse, aunque sólo sea por los 86 minutos que dura, y por la cantidad de cadáveres que va dejando el señor Smith a su paso. Y es que la vida de extra no paga…

En definitiva, Shoot’em Up, como bien indica su título, no engaña a nadie, y ofrece lo que promete a manos llenas, si bien necesita de la entusiasta colaboración del espectador para dejarse llevar por un torrente de acción a raudales que transcurre a golpe de rock, y llegar a disfrutar con la sátira/homenaje de un género bastante machacado, aunque Clive Owen no haya nacido para recitar punch lines. “If you want blood, you got it”, que cantan los AC/DC.

Valoración: regular.

Ficha en IMDb.

Web oficial en español.




Pozos de ambición

29 02 2008

pozosdeambicionTítulo original: There Will Be Blood.
Nacionalidad: USA.
Año: 2007.
Duración: 158 min.
Dirección: Paul Thomas Anderson.
Guión: Paul Thomas Anderson; adaptación libre de la novela “Petróleo” de Upton Sinclair.
Intérpretes: Daniel Day-Lewis (Daniel Plainview), Paul Dano (Paul Sunday/Eli Sunday), Kevin J. O’Connor (Henry), Ciarán Hinds (Fletcher), Dillon Freasier (H.W.), Sydney McCallister (Mary Sunday), David Willis (Abel Sunday), Kellie Hill (Ruth Sunday).
Producción: Joanne Sellar, Paul Thomas Anderson y Daniel Lupi.
Música: Jonny Greenwood.
Fotografía: Robert Elswit.
Montaje: Dylan Tichenor.
Diseño de producción: Jack Fisk.

Compuesta y sin Oscar a la mejor película se quedó Pozos de ambición como consecuencia del arrollador triunfo de la obra de los Coen. Eso sí, se llevó dos premios bien merecidos, el de mejor actor protagonista (Daniel Day-Lewis) y el de Robert Elswit por la fotografía. Y es que la película de Paul Thomas Anderson, aun siendo magnífica, tiene taras difíciles de salvar.

Anderson nos sitúa en tres tramos de la vida de Daniel Plainview (Daniel Day-Lewis), un minero metido a empresario petrolífero, que a medida que va teniendo éxito en sus prospecciones, se vuelve más huraño e irritable. Su duro carácter chocará también contra el de Eli Sunday (Paul Dano), un predicador iluminado que desea que su iglesia también se beneficie del boom del oro negro.

No cabe duda de que Paul Thomas Anderson sabe usar la cámara. El aspecto visual de su obra demuestra que Anderson maneja con soltura los recursos estilísticos que ofrece el cine sin necesidad de buscar utilizar toda clase de ángulos extraños o forzadas composiciones. El director californiano muestra un catálogo casi inacabable: largos planos secuencia, travellings, picados y contrapicados, contrastes crudos (apoyados en una magnífica fotografía a la que sólo podemos referirnos como “crepuscular”), elipsis temporales, fundidos a negro…

Toda la película gravita en torno a la figura de un excelso Daniel Day-Lewis, tan contenido en unas escenas como desbocado en otras, que precisamente son aquellas en las que mantiene su particular enfrentamiento interpretativo con Paul Dano (al que ya viésemos en Pequeña Miss Sunshine, y que, a pesar de ciertos excesos, también compone un personaje de mérito). Quizás dichas escenas se salgan un poco del tono general del filme, pero visto lo peculiar del hilo narrativo tampoco es excesivamente extraño.

Este es uno de los problemas principales de Pozos de ambición: no es posible seguir la evolución dramática de los personajes al completo. Unas veces porque aparecen y desaparecen de escena. Otras veces porque existen cortes temporales abruptos que dejan al libre albedrío del espectador imaginarse qué ocurre entre medias, y por qué. Los diálogos, además, no son especialmente abundantes, y los pocos datos que podemos tener de los personajes se basan en lo que Anderson nos deja ver.

Llamativa resulta la música de Jonny Greenwood, componente de Radiohead, que encantará y espantará a partes iguales. Lo que está claro es que no dejará indiferente a nadie. No dudo de lo adecuado de ciertas atmósferas sonoras que consigue, pero hay veces que parece luchar por imponerse sobre la imagen. La verdad es que, con otra música, estoy seguro de que Pozos de ambición sería otra película distinta, quizás mejor, quizás peor.

Por encima de todo, la obra de Anderson es fascinante y envolvente como pocas. Resulta difícil no dejarse llevar por los sentidos y disfrutar de los andares torpes y cansados de un Day-Lewis que nos lleva de la mano en el descenso hacia lo peor del alma humana; un alma que, al contacto con el viscoso y oscuro petróleo, se ennegrece por momentos de forma irremisible. Un intento tan pretencioso como cautivador de desmitificar aquella dura y terrible California del siglo XX.

Valoración: excelente.

Ficha en IMDb.

Web oficial.




Juno

17 02 2008

JunoTítulo original: Juno.
Nacionalidad: USA.
Año: 2007.
Duración: 96 min.
Dirección: Jason Reitman.
Guión: Diablo Cody.
Intérpretes: Ellen Page (Juno), Michael Cera (Bleeker), Jennifer Garner (Vanessa Loring), Jason Bateman (Mark Loring), Allison Janney (Bren), J.K. Simmons (Mac), Olivia Thirlby (Leah), Eileen Pedde (Gerta Rauss), Rainn Wilson (Rollo), Daniel Clark (Steve Rendazo), Aman Johal (Vijay).
Producción: Lianne Halfon, John Malkovich, Mason Novick y Russell Smith.
Música: Mateo Messina.
Fotografía: Eric Steelberg.
Montaje: Dana E. Glauberman.
Diseño de producción: Steve Saklad.

Por méritos propios, Juno se ha convertido en la outsider de los Oscars, como ya lo hiciera Pequeña Miss Sunshine el año pasado, también bajo la forma de una comedia dramática, si bien es verdad que no llega a su misma altura.

Juno (Ellen Page) es una chica de 16 años que, tras practicar el sexo con su novio/amigo/compañero Bleeker (Michael Cera), se queda embarazada. Al principio decide abortar, pero la clínica le provoca bastante mal rollito, con lo que decide tenerlo, y darlo en adopción a una pareja modelo formada por Vanessa (Jennifer Garner) y Mark Loring (Jason Bateman), con el visto bueno del padre de Juno, el ex-militar Mac MacGuff (J. K. Simmons) y su madrastra Bren (Allison Janney).

Al frente de la película está Jason Reitman, cuya anterior película, Gracias por fumar, era una crítica inteligente y ácida sobre el mundo del tabaco (y fíjense que digo “sobre” y no directamente “contra”). Sin duda, Juno es bastante menos mordaz, convirtiéndose en una cinta esencialmente amable, aunque verse sobre un tema a priori tan delicado como es un embarazo no deseado en la delicada fase de la adolescencia.

El guión corre a cargo de Diablo Cody, que ha pasado de stripper a solicitada guionista (su blog de MySpace tiene bastante éxito, por cierto), y está repleto de buenas intenciones, al estilo de otras comedias como Amelie, aunque bastante más procaz en su lenguaje que la cinta francesa. Eso sí, sin haber visto la versión original, es difícil saber cuántas de esas expresiones proceden del guión y cuántas de las peculiares adaptaciones que hacemos aquí. Se le puede achacar, sin embargo, que algunos personajes que debieran ser más importantes no están tratados con demasiado esmero. Por ejemplo, cabría esperar que Bleeker (el padre del bebé), tuviese algo más de peso en la trama, o que se explorara algo más su relación con Juno. Tampoco deja de resultar sorprendente que un ex-militar se tome con tanta tranquilidad que su hija de 16 años esté embarazada, pero, como ya digo, todos los personajes resultan ser tremendamente positivos.

Y es que, en realidad, pocos atisbos hay de conflicto dramático, y tampoco hay una gran evolución de los personajes: a lo más que llegan algunos es a replantearse sus sentimientos. El hecho de quedarse embarazada tan joven no parece tener ninguna influencia (ni mala ni buena) en la vida de la protagonista, más allá de la molestia de que no le valga la talla 34 de Zara, y tener que sujetarse la barriga al sentarse. Eso sí, justo es reconocer que, entre el tono tan liviano por el que transcurre la peli, Diablo Cody se las apaña para conseguir un par de momentos verdaderamente tiernos que no desvelaré aquí, pero que reconocerán fácilmente.

La otra gran baza es la interpretativa. Todos los actores y actrices brillan a gran nivel, consiguiendo que sus personajes, por muy peculiares que sean, se conviertan en naturales e incluso entrañables. No obstante, a veces se cargan las tintas algo más de lo necesario en las expresiones barriobajeras de Juno para remarcar más profundamente la fractura social que la separa de la pudiente pareja formada por Mark y Vanessa. Aún así, el talento y la dulzura que desprende Ellen Page (quizás sobre todo conocida por su inquietante papel en Hard Candy) se bastan y se sobran para eclipsar cualquier otra cosa en la pantalla. Ellen Page (que cumplirá la semana que viene 21 años) tiene ese físico que le permite resultar adorable en cualquier papel, y no desentona aunque haga de alguien bastante más joven, como pasa con Alison Lohman. Evidentemente, lo tiene casi imposible para llevarse la estatuilla a mejor actriz, donde Julie Christie y Marion Cotillard brillan sobre todas las demás, pero no sería tan descabellado que la Academia se dejase embaucar por su encanto.

Juno es una comedia fresca y simpática, de las que logra mantener la sonrisa del espectador durante todo su metraje, y si bien no reviste la misma carga de profundidad de otras obras como las anteriormente mencionadas, no cabe duda de que es una alternativa digna y agradable, además de resultar un sorprendente debut de Diablo Cody como guionista. Pero eso sí, recuerden que, en general, los embarazos no resultan tan agradables, ni se resuelven en hora y media. Cualquier parecido con la realidad…

Valoración: buena.

Ficha en IMDb.

Web oficial en español.